LOS ESTUDIOS SOCIO-CULTURALES SOBRE LOS POBLADORES DE LA REGION PACIFICO. Tomado :POLITICA DE INVESTIGACION, Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico, Feb de 1999.

Las investigaciones que sobre las culturas del Pacífico, negras e indígenas, permiten hoy hacer una lectura del mundo rural en su organización social, las tecnologías apropiadas a las características del paisaje, las formas de gobierno tradicional, las instituciones que les dan su especificidad, las construcciones simbólicas y los sistemas de representación, en síntesis, el camino recorrido por antropólogos y lingüistas, sociólogos y economistas, historiadores y cronistas, ha permitido ir fraguando un discurso que de modo fragmentario permite formarse una imagen de la sociedad indígena y negra que se asienta en la ribera del río, en la playa, en los confines de la selva. 

 Los estudios desde la academia sobre las poblaciones negras las habían invisibilizado, como señalaba Nina de Friedemann en 1984, generando una visión fragmentada y distorsionando su aporte cultural en la construcción de la nación. 

Esta constatación no implica la ausencia de estudios y de construcciones teóricas sobre las poblaciones negras del Pacífico, las diversas investigaciones, efectuadas desde los años cincuenta, permiten conocer el derrotero básico de la cultura decantada por estos pueblos.

 La investigación entorno a la forma como se realiza el poblamiento de las tierras bajas, las características de los asentamientos, la formación de los poblados, el uso de los espacios asociados a la vivienda es campo de trabajo que de forma global tiene un primer referente en la obra de West, posteriormente (Zuluaga,1985) describirá para el Patía la forma como se constituyen, en fecha temprana y asociados al cimarronismo, los primeros asentamientos de familias negras, trabajo que ilumina acerca del modelo adoptado a lo largo del Pacífico. 

Para la zona norte, investigaciones realizadas en los años ochenta, permiten obtener una imagen bien documentada de la forma como el Atrato se configura en su poblamiento (Valencia,1983,1984; Valencia y Villa, 1992), y en la evolución y conformación de los poblados (Mosquera y Aprile, 1987). En la misma perspectiva se ha de ubicar la investigación sobre el río Baudó (Valencia,1989), donde se explora la historia de su poblamiento y se describe la formación de los asentamientos. 


El corpus investigativo más importante respecto a esta temática se encuentra en los trabajos de Mosquera y Aprile, que iniciando en el medio Atrato han llegado a realizar una mirada global al Pacífico (Aprile 1991, 1993). Los estudios sobre la religiosidad y la forma como el negro asume la fiesta tienen en Price (1955) el ejercicio inaugural sobre esta problemática, para explorar la comunicación que el negro realiza con los santos y los muertos, a la vez que se analiza la retención y variación de los rasgos propios a las cosmovisiones africanas.

 La especificidad del fenómeno religioso que identificado por una serie de símbolos propios del catolicismo, recurre para su puesta en escena a contextos que se apartan de las lógicas y liturgias propias a la iglesia, manifestándose una alternancia de eventos que van del espacio sagrado al mundo profano de la calle, el pueblo o el río, encuentra la documentación adecuada en la investigación sobre la Virgen de Atocha (Friedemann, 1966), en los trabajos que sobre la fiesta de San Francisco de Asís en Quibdó y sobre fiestas de muertos que publica (Velásquez, 1959, 1961), en el análisis y descripción sobre las fiestas religiosas del la zona central del Chocó realizado por (Villa, 1983,1987), en las elaboraciones sobre la lógica como se ordena el mundo de la calle en la fiesta de San Francisco de Asís (Kazuyasu,1993). 

 Especial referencia para la descripción de la investigación sobre comunidades negras debe tener el conjunto de trabajos realizados por Rogerio Velásquez que permiten conocer de la experiencia cultural en sus fiestas, relaciones con los santos y los muertos, la retención de africanismos, la música y los instrumentos musicales, la medicina tradicional, la historia regional y la descripción de procesos productivos y económicos. 

El conjunto de investigaciones realizadas por Velásquez, aunque no pretende profundizar en análisis comparativos o constituir una teoría sobre el negro, es importante base empírica. (Velásquez, 1957,1959,1961,1962,1983) La exploración sobre cómo la sociedad negra elabora una representación sobre su territorio y además desarrolla estrategias para su uso tiene en la literatura antropológica aproximaciones diversas, que encuentran una primera lectura en los trabajos de Whitten y Friedemann, que durante muchos años se convierten en obligada referencia para conocer de la identidad del negro, llegando a asumirse el universo de Güelmanbí, con sus troncos y ramajes, como el modelo que regula las relaciones sociales entre los negros del Pacífico (Friedemann,1969,1974). 

El caso estudiado y descrito para una localidad se proyecta como explicación universal al Pacífico ante la ausencia de estudios en esta perspectiva para otras comunidades. 

En el mismo período, en las tierras bajas del sur de Colombia y del Ecuador, Whitten examina el modelo adaptativo de la cultura negra para enseñar las estrategias que el grupo elabora en función de los condicionantes ecológicos y económicos (Whitten,1967,1972 Whitten y Friedemann,1974).

 Este corpus teórico sólo será complementado o relativizado con nuevas investigaciones a partir de los años ochenta, cuando se amplía la base empírica y los estudios sobre comunidades negras adquieren relevancia en la medida que la región se torna en espacio estratégico. Los estudios que a lo largo de la década de los ochenta se llevan a cabo conducen en el plano académico a romper los bloqueos que culturalmente se habían heredado y en el orden de lo político a generar la base informativa para sustentar el proyecto étnico en construcción. 

Estas investigaciones se orientan a conocer de la familia y las relaciones sociales (Perea,1987; Arocha, 1986), de las lógicas propias a los sistemas de representación del negro (Losonczy, 1989,1993) , de los sistemas productivos ya referenciados en el presente texto, de la manera específica como se decanta una noción de región en la cultura afrochocoana (Villa, 1990) y de un conjunto de monografías que estudiantes realizan como trabajos de grado. 

 La invención del negro como construcción antropológica, realizada en los últimos cincuenta años, documentada por Eduardo Restrepo, enseña según el autor una visión ruralizada de las comunidades negras y sólo a partir de los años noventa se transita a mirar la comunidad en otros contextos (Restrepo, 1997) Una nueva visión aparece a partir de los años noventa momento en el que el ascenso del movimiento social de comunidades negras y su participación en distintos escenarios de debate nacional, llevan a que la mirada sobre la región se intensifique respecto al número de investigaciones y a la calidad de la discusión.

El conjunto de investigaciones efectuadas en el marco del proyecto guandal se convierten en aporte fundamental para pensar las comunidades negras (Del Valle y Restrepo, 1996), lo mismo que el trabajo realizado por (Escobar y Pedroza, 1996) donde se analiza el modelo de integración, los cambios regionales en el contexto de globalización, la dinámica del movimiento social y la irrupción de lo étnico. 

 Las investigaciones sobre los pueblos indígenas que habitan el Pacífico muestran una marcada diferencia respecto al conjunto de trabajos aplicados a los pueblos negros, diferencia que se expresa en la magnitud de la investigación, la historia de esta labor y la diversidad de temáticas a las que se aplica.

 Respecto a los pueblos indígenas desde muy temprano existe la preocupación en los cronistas por documentar la vida de los distintos pueblos que ocupaban el territorio que es objeto de conquista por el poder hispano, como de los misioneros que se integraban en labores de evangelización.

 Durante el siglo XX el corpus investigativo relacionado con los pueblos indígenas del Pacífico permite una comprensión en aspectos como el etnohistórico, el lingüístico, la reconstrucción arqueológica, la mitología, la medicina tradicional, los sistemas productivos, el parentesco, el poblamiento, la cultura material, los sistemas de representación, en síntesis se elabora una mirada que permite conocer sobre las lógicas que determinan la vida cultural de los distintos pueblos. 

Como elemento característico del poblamiento indígena de la región aparece que la mayoría de los habitantes pertenecen al grupo Chocó, que se disemina desde Panamá hasta Ecuador, ocupa gran número de las cuencas que conforman la red hidrográfica del Pacífico y hacia el norte habitan en la parte alta de las serranías donde muere la cordillera occidental. 

Los estudios sobre la familia Chocó conocen un gran número de trabajos (Pardo,1980), los cuales se pueden agrupar en los estudios de tipo etnohistórico que permiten en la actualidad hacer una lectura de los procesos que determinan el poblamiento actual, la forma como se responde a la presión hispánica y las estrategias de resistencia, el tipo de organización social y las relaciones que se mantienen con los centros de poder (Romoli,1963,1975,1976,1987;Ortega,1947,1954;Isacsson,1973,1975,1976;Vargas,1984,1993).

 Con la irrupción hacia mediados de siglo de la Antropología como disciplina académica en Colombia y el avance en estudios de corte lingüístico, se inicia el estudio sistemático de las lenguas aborígenes y una primera clasificación respecto a la familia Chocó se descubrirá en los trabajos realizados por Ortíz (1940) y Rivet (1943)), en tanto los misioneros realizan grandes compilaciones de material(Santísimo Sacramento,1936;Pinto,1950) y se profundiza en los estudios morfológicos lectales del Pacífico y se completa el mapa regional (Aguirre,1993;Pardo,1987). Desde temprano la antropología en su forma clásica elabora descripciones etnográficas donde se presenta la cultura material, la organización social, los ritos, la división social del trabajo, las formas de intercambio y en general la cultura como un sistema integrado (Wassen,1988;Reichel Dolmatoff,1960,1963;Pinto 1978, Vasco,1985; Pardo,1981;Castrillón,1982). 


A las descripciones etnográficas sobre estos pueblos se le agrega el voluminoso número de trabajos monográficos, efectuados por el Incora desde 1970, con el objeto de sustentar las constitución de reservas y resguardos indígenas. 

El conocimiento sobre la lógica de la cosmovisión indígena, su manera de asumir la experiencia religiosa y el papel del jaibaná, son temas que encuentran su antecedente en los trabajos de Pineda y Gutiérrez (1984), y posteriormente conocen desarrollos importantes en Deluxe (1975,) Vasco (1985,1990), Pardo (1986,1987) y Carmona (1990). 

 A partir de los años noventa la investigación entre las poblaciones indígenas adquiere relevancia en la búsqueda de dar respuesta a los problemas que las organizaciones indígenas de modo estratégico privilegian en el análisis, la antropología marcha al encuentro de otras disciplinas, de la etnografía descriptiva se transita a la aplicación de modelos que sustenten la acción de planeación o de evaluación de impactos de obras y explotación de recursos. 

La investigación sobre salud entre indígenas desarrollada por la Universidad de Antioquia en 1990 es referente metodológico importante de las nuevas modalidades de investigación (Gálvez y Alcaraz,1988,1990; Alcaraz y Arias,1988; Gálvez,1990)), en esta misma lógica se formulan los planes de desarrollo de la OIA y la OREWA, el diagnóstico ambiental en los territorios indígenas de Risaralda (Giraldo et al,1995), los estudios de impacto alrededor de la carretera panamericana ruta sur, los diagnósticos participativos que en el contexto de los resguardos llevan a cabo las organizaciones indígenas. 

 Las investigaciones entre las poblaciones indígenas cada vez y en mayor grado intentan resolver interrogantes formulados desde la visión política que nace de su propia organización y en procura de satisfacer los desafíos u obstáculos que nacen del nuevo ordenamiento territorial, los cambios culturales y una mayor integración a los centros de poder y a las redes de mercado.

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