Arqueología Afroamericana Por: RAFAÉL PEREACHALÁ ALUMÁ.BOGOTÁ 2005.

Gaos de tierra encontrados entre el Baudo  Nuqui

INTRODUCCIÓN

Los estudios Afroamericanos pese a ser contemporáneos con los de los indígenas americanos su desarrollo es ostensiblemente menor.

Este sesgo se debe a las corrientes impulsadas por europeos y criollos que han puesto al centro de la construcción de América al aporte aborigen, dejando de lado los aportes africanos y/o afroamericanos.

Las políticas de la metrópolis coloniales tuvieron una relativa propensión a evitar la extinción de los nativos, bajo figuras protectivas y de “buen trato”. En ese merco se expresa una de esas políticas como fue la importación masiva de africanos secuestrados y deportados a este continente como trabajadores obligados conocidos como esclavos; categoría que rechazamos puesto que ellos no vinieron por su voluntad y por el contrario mantuvieron una lucha contra el sistema opresor. Por tanto proponemos unas rupturas epistemológicas donde a los obligados a trabajar de por vida se les denomine esclavizados y al sistema social se le llame esclavizadorismo.

Consideramos preciso consignar las teorías, que adelante presentamos, respecto a la presencia africana precolombina, para que en futuras excavaciones se tomen en cuenta al hallar evidencias materiales que las diferencien de las postcolombinas.

Cuba, Argentina y el Brasil están a la vanguardia de la arqueología histórica afroamericana. En la mayor de las antillas se excavaron algunos sitios como dos cuevas en la provincia de Oriente, donde se obtuvieron estatuas de la deidad yorubana Exu (Revista “América Negra” No. 12, 1992), todo parece indicar que los seguidores de esta religiosidad africana, rendían culto a sus deidades en secreto y sigilo.

En la Argentina se han excavado casas y cementerios tanto en Buenos Aires y Santa Fé, encontrándose evidencias de cultura material tales como pipas, instrumentos de trabajo, instrumentos musicales y ajuares funerarios.

En Colombia, hasta donde llega nuestra información no se han adelantado excavaciones sistemáticas para hallar elementos de la cultura material de los africanos y afroamericanos. El lingüista suizo alemán Armín Schwegler, adelantó un trabajo preliminar en el cementerio del palenque San Basilio (Mahates, Bolívar) y llegó a la conclusión que la cámara excavada a la atura de los pies y a mayor profundidad que el espacio ocupado por el cuerpo y en el cual se depositan propiedades del fallecido, es una practica cultural ampliamente empleada en el mundo Congo-Angola, lo que confirma la presencia de portadores de esas culturas bantúes, tal como lo enseña la historia e historia oral de los fundadores del palenque.

En el municipio de Nóvita (Chocó) Francisco López, Jhon Antón Sánchez y quien estas líneas escribe, adelantamos recolecciones superficiales en la ciudad abandonada más conocida como Nóvita vieja. En ella recuperamos: cerámicas, lozas y vitrales.

Documentamos la etnohistoria del poblado y en archivos conseguimos fotos de finales del siglo XIX de exesclavizados, llevados para trabajar minería y agricultura, particularmente del café.

En el centro sur chocoano, municipio de Unión Panamericana, recorrimos y fotografiamos lo que pervive “del canal del cura”. La zanja propiamente dicha y las exclusas que controlaban el paso del agua de dos corrientes hidrográficas; una perteneciente a la cuenca del Pacífico y la otra al Caribe, las cuales alimentaron al primer canal interoceánico del mundo. Construcción dirigida por el sacerdote vasco español Arrachategui (Velásquez Murillo 2000).

 A esto pensamos que están reducidas las exploraciones arqueológicas históricas afrocolombianas.

PRESENCIA AFRICANA PRE Y POSTCOLOMBINA.

La figura, históricamente sobredimensionada por el mundo occidental del navegante Cristóforo Colombo, cuya nacionalidad se disputan: Italia, España, Portugal, y aun Francia, le es impuesta al orbe desde el poder hegemónico que Europa ostentó. Esto le permitió consolidar al legendario navegante como el descubridor del “nuevo continente”. 

Ni siquiera, el orgullo nacional y el reconocido prestigio náutico de los vikingos, ha podido ser posicionado, por sus modernos herederos suecos, noruegos, finlandeses y  daneses, frente a la consolidada primacía colombina.

En las ideas que a continuación exponemos, aspiramos a mostrar otras alternativas en torno a la presencia del hombre en suelos americanos, procedente del continente “cuna de la humanidad”,  el África. Ellas están siendo confirmadas por la Arqueología clásica y la novedosa arqueología submarina. 

La antropología biológica, en su rama forense, debe aportar las evidencias para que la genética y la serología cumplan su cometido en estos temas, que se pierden en las neblinas de la tradición oral, el mito y la leyenda. La cual en algunos casos se encuentra escrita en textos en lengua árabe y en las memorias de los griots  del África occidental. 

Pedro Mártir de Anglería narra en su célebre "Decadas di Orbo Novo", que cuando Vasco Núñez de Balboa se dirigía a "descubrir" el océano Pacífico, su vanguardia se encontró con un grupo de etíopes, liderados por un rey denominado Quarequá (De Anglería: 1998). A través de su escribano Zamudio, se enteró que estaban allí asentados producto de un naufragio, y que en su afán por allí asentarse, mantenían alianzas y guerras con distintos jefes indígenas. 

En su obra, no menos famosa, "De Instauranda Aethiopum Salute" Alonso de Sandoval (1954), reporta, la misma versión mas el nombre que presenta es el de Quereca.

En López de Carrascal (2004), se nos trae el caso de los saramacas, también conocidos como los "bush negroes", o "indios negros", cuya presencia, aduce, en las Guyanas es anterior a Cristóbal Colon. Se afirma allí además que la lengua hablada por ellos es similar a  una de la Costa De Oro (África).  

El ingeniero Hurault, los conoció  a los mismos, en una misión científica realizada en la frontera entre la Guyana exfrancesa y el Brasil, cerca al estuario del río Camopi, transcurría el año de 1947. Estos grupos humanos, que califica como "tribu modernizada", pero que conservan la esencia de la "tribu original", en lengua y religión.  Ratifica seguidamente que estos no poseen los "Resabios de los esclavos" que Colon le atribuye a los esclavos.

El mundo Azteca, es objeto de una intensa discusión que pone a prueba los cimientos del patrioterismo mexicano, como es la presencia de una cultura testimoniada en megalitos precolombinos. 

Se trata de una extensa estatuaria, llamadas las cabezas Olmecas. Son rostros y cráneos tallados en piedras, tamaño heroico, que claramente tipifican a unos varones  congoléses. Arqueólogos mexicanos aventuran  a afirmar, sin pruebas, que se trataba de indígenas nativos  cuyos herederos andan en la zona y que el arte estatuárico es una simple variación estilística.

En el Chichen Itza, templo sagrado de los aztecas, se observan  en obras de arte que han sobrevivido a los estragos del tiempo, dibujos, grabados, en alto y bajo relieve, que  aluden a personas y escenas claramente protagonizadas por africanos.

Los mayas en su  territorio tienen ejemplos de  improntas artísticas africanas precolombinas, como en los  muros del templo de Copan, en territorio hondureño, cerca del puerto de Veracruz, "que relatan quinientos años de historia antes  de la era cristiana" (Mosquera Serna: 2004).

La hórrida trata trasatlántica, no parece ser el vehículo, mediante el cual llegaron a Tlático (México), una máscara y diversos ornamentos, de neta raigambre africana, en épocas precolombinas. 

El rey islamizado africano Monsa Munsa II, narró en la Meca en 1325 donde hacía peregrinación, que su antecesor en el trono, armó una expedición que atravesara el Atlántico, con doscientas embarcaciones, cuyo objetivo era establecer que pasaba en la otra orilla. Les equipó de víveres y oro, para años de misión. De ellos no se supo más. Ante el fracaso, el rey conformó, en persona, una avanzada de dos mil naves, bajo el razocinio "porque este soberano no quería entender que era imposible llegar al extremo del mar circundante; él quería alcanzarlo y se empeñó en su intento", así desapareció el soberano.

Monsa Munsa II, perseveró en el intento de su predecesor y mandó una flotilla de doce naves. De ellas una volvió a puerto y narraron sus ocupantes, que se devolvieron del sitio donde el mar dejaba de ser azul, por volverse rojo. De las once restantes, afirmaron que siguieron en cumplimiento de la misión, mas la historia no da razón.

El investigador Weiner Jeffers, asevera que los malinkés, llegaron dos siglos, antes que Colón a nuestras playas. (Mosquera Serna: 2004).

Luego de ser nombrado, bajo intrigas e intereses palaciegos, gobernador  de Santa María De La Antigua Del Darién, Pedro Arias Dávila, rápidamente mediante un sumarísimo, llevó  la pena capital al mozárabe Vasco Núñez de Balboa, lo que el historiador  chocoano Daniel Valois Arce ha llamado la guerra de árabes y judíos en el Darién (Gómez Pérez: 1980). Los sobrevivientes encabezados por Pizarro, huyeron hacia el reino del más allá, el Virú, el Pirú, el Perú, donde " había mucho oro", según información de Panquiaco, con el propósito de salvar sus vidas. En pleno océano Pacífico se toparon un convoy que viajaba del mundo incaico, al mundo azteca, mas cual sería la sorpresa al en él hallar etíopes, que se desplazaban en calidad de comerciantes.

En una de tantas versiones del diario de Colón, se asevera que cuando el genovés circundaba el Caribe venezolano, se encontró con buques que a bordo llevaban etíopes.

SITIOS ARQUEOLÓGICOS AFROCOLOMBIANOS

El territorio Colombiano fue pisado en su totalidad, por los hijos del África y en el dejó sus improntas materiales, al igual que sus préstamos culturales. No obstante, poblados de libertos, palenques, barrios como “Las Aguas” (Samper, Magdalena: 2000.), “El Zungo” en Medellín (Escalante Porto: 1964.), pueblos nuevos de libertos, haciendas, minas, cementerios, campos de batallas, entre otros, son lugares donde el trasegar de los africanos y sus descendientes, elaboraron instrumentos de trabajo realizaron obras de orfebrería y otras artísticas en diferentes metales. Son lugares, por excelencia, donde vamos a encontrar evidencias materiales de su transito por dichos lares.

¿QUE ENCONTRAREMOS EN DICHOS LUGARES?

Las vida del africano y del afroamericano están ligadas indisolublemente a la producción de riqueza para sus opresores, los llamados amos.

El africano y el afroamericano para sus labores productivas no solo utilizaron los instrumentos creados por los aborígenes y los europeos; reprodujeron los de sus África lejana, como el pilón y el martillo de dos cabezas. A ellos deben sumárseles los de su propia creación. Fabricaron numerosos instrumentos musicales como: la marimba, la marímbula, las maracas, tambores, guaches, guasáes, etc., elaboraron canoas, canaletes, palancas y artes de pesca, claramente diferenciables de las tradiciones europeas e indígenas.

El fumar, practica cultura americana, implicó la elaboración de pipas de barro, madera y cerámica, las cueles adornó con motivos zoomórficos de la fauna africana al igual que diseños cinéticos característicos de ese lado del mundo.

En su estética corporal recreó peinetas y peinillas africanas en el afán de ordenar sus cabellos.

Los instrumentos bélicos como lanzas, flechas y otros aparecerán en los palenques y en los lugares donde hubo confrontaciones guerreras. 

En los cementerios debemos hallar ajuares funerarios y enceres de los fallecidos.


CONCLUSIONES

La arqueología histórica afroamericana es todo un venero para explorar este suceso nos ayudará a reconstruir la historia de los africanos y los afrocolombianos, capitulo desconocido de la historia de Colombia.

Es preciso que la antropología se ponga en correspondencia con su lema “la diversidad es riqueza”.


BIBLOGRAFÍA.

  

Antón Sánchez, Jhon 

Por una arqueología afrocolombiana

Inédito

Quibdó 2001.



Escalante Porto, Aquiles

El negro en Colombia.

Monografías sociológicas 

Universidad Nacional 

Bogotá 1964.



López Francisco, Et-al 

Los Invisibles del Real de Minas (Nóvita vieja) 

Inédito

Bogotá 2003. 


Pereachalá Alumá, Rafael 

Hacia una arqueología afro americana

Inédito

Quibdo 2001.


 

Samper, Magdalena 

Negros Mulatos y Zambos en Santa Fé de Bogotá.

Bogotá 2000.



Schwegler, Armín

Excavación preliminar en el palenque de San Basilio

Inédito

Cartagena 1996.


Velásquez Murillo, Rogerio 

Fragmentos de historia, etnografía y narraciones del Pacifico colombiano negro.

Bogotá 2000. 

 

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