Construyendo pensamiento propio. Por : RAFAEL PEREACHALÁ ALUMÁ. QUIBDÓ NOV DE 2005.
“ EN EL PLANO DELA RESCRIPCIÓN, TODA DESCOLONIZACIÓN ES UN LOGRO ”.
INTRODUCCIÓN.
La ley setenta de l993, pese a todas sus
falencias, ha permitido la dinamización del movimiento social afrocolombiano.
En éste se evidencian dos claras tendencias: Primera, claramente
integracionista, diseñada y cooptada por el establecimiento. Es, sin dudas, el
sector ampliamente mayoritario. Segunda, la vertiente de los irreductibles,
cuyos antecedentes se encuentran en la cimarronería activa o pasiva, son, en
síntesis el saldo de los luchadores cuando el movimiento era autónomo, sin
injerencias de la institucionalidad. Es un ala escandalosamente minoritaria,
mas no por ello deja de ser la cualitativamente más importante. Es la línea que
lucha por la desalineación, por la construcción de un pensamiento propio, en el
marco de una lid política de autodeterminación.
Abundante tinta se ha utilizado en la narración de
la historia de la presencia de los hijos del África en las Américas, proceso
que desde la construcción de una nueva epistemología, la epistemología cimarrona
hemos denominado la diáspora forzada, pues es bien
conocido el paradigma de la paleoantropología, la genética poblacional y la
arqueología, que demuestran como el homo Sapiens sapiens, nació en las
inmediaciones de la garganta de Olduvay, cercano al lago de Tangañica,
en Tanzania (África). Paradigma que duele mucho a las conciencias e
inconsecuencias de la ideología racista, como para aceptar la ancestría
africana de toda la humanidad, la cual eventualmente pudiera ser de altas dosis
de melanina para filtrar los rayos ultravioletas y con ella evitar cierto tipo
de cáncer dermatológico.
No obstante, a riesgo de ser repetitivo, es
imperioso hacer un recorrido histórico para explicar nuestra presencia en este
continente, el último en ser poblado por la diáspora voluntaria,
en busca de nuevas ofertas ambientales o por el espíritu nómade, propio del
hombre.
A juzgar por
los documentos orales de los griots guineanos
de la senengambia y los cronistas arábigos, como Ibn Batuta
y otros (Del Castillo Mathieu: 1982),
los primeros en secuestrar, “rescatar negros” en el
lenguaje racista de la época, fueron los mercaderes árabes, los cuales
diseminaron por todo el Mediterráneo nativos subsaharianos, siendo
notoria su presencia durante el imperio romano. Mas la institución de la trata
como vil negocio tomó forma definitiva en España, Portugal e Inglaterra, poco
antes de la invasión europea a las Américas. De la diáspora involuntaria al
Asia, en particular a la India, no hablaremos en este espacio, pues excede
nuestro propósito.
Afirmamos que de todas las regiones del África
vinieron sus moradores a poblar y desarrollar este continente. Este enunciado
podemos probarlo desde la historiografía y otras ramas de las ciencias humanas,
la lingüística, por ejemplo, con vocablos como: Chará, Somalia,
Nubia, procedentes del nordeste africano. Del sureste, encontramos
hoy día, como apellidos los gentilicios Mozambique, Madagascar,
etc. De la costa occidental nos abstenemos pues es la región más conocida por
estudiosos y legos. De esta manera se rebate la idea muy difundida según la
cual los tratantes no avanzaban más que unos cuantos kilómetros después de las
playas. Pombeiros, Tango maos, se
internaban hasta el corazón de selvas y sabanas capturando nativos para ser
deportados y obligados a trabajar, de por vida, al servicio de las elites
europeas y / o criollas, que estaban “haciendo la América”.
La deportación masiva y secular de africanos a las
Américas, duró desde el “descubrimiento”, preferimos decir invasión europea,
hasta la abolición legal de la esclavización en Cuba y el Brasil. Fueron casi
cinco siglos de ignominia, en los cuales el África perdió su juventud y su
desarrollo propio, o como dice de manera gráfica el trinitario Walter Rodney,
“De Cómo Europa Subdesarrolló Al África”, lo que Karl Marx
caracterizó como determinante para la acumulación originaria del capital, motor
de la revolución industrial.
Entre “los historiadores demógrafos no hay acuerdo referido
a cuantos africanos cruzaron el Atlántico en calidad de secuestrados y esclavizados,
durante la trata. Los más conservadores hablan de diez millones y otros de cien
millones; este impasse tiene serias dificultades científicas de distinto orden,
veamos: 1º. Son poco confiables las bases
de datos, respecto al número
exacto de barcos que participaron en el vil negocio. 2º. Es más incierto
todavía, el número de “piezas de indias”, que arribó por barco a
los puertos, aún los “legales”. 3º. El
contrabando de abordo y el de barcos, tanto de “arribadas maliciosas”, como los
de atracada clandestina, están en el campo de los estimativos dudosos. 4º. Figuras como la “demasía”, que
permitía “reponer” hasta el 30% de la “mercancía” perdida durante
la travesía, fue “n” veces superado en los hechos y las cifras exageradas, para introducir más
africanos”. (Del Castillo Mathieu: 1982), (Pereachalá Alumá: 2002).
“En lo que si no discrepan los investigadores, es
que en la trata no se reparó en victimizar humanos: degradándolos de tal
condición a la categoría de instrumentos de trabajo, a “animales parlantes”,
“negro igual carbón, igual energía”; es decir, no gentes, o como propusiera el
“pedagogo” holandés Willie Lynch y su clásico” Como Convertir
A Un Africano En Negro”, política seguida por los esclavizadores
estadounidenses y continuada por el resto de europeos y criollos, la cual por
automatismo cultural seguimos repitiendo los exesclavizados, en actos tan
lesivos como el castigo, en la educación de nuestros hijos y en la prolongación
de la enajenación que nos acompaña, la cual replicamos a diario” (Pereachalá
Alumá: 2002).
Es preciso destacar que no todos los pueblos
africanos aceptaron la intromisión europea, o se sumaron al proceso disolvente,
entrando en la lógica de enriquecimiento individual. Sea por caso el de la
reina Ginga, del mundo bantú, la cual con su ejercito Kilombo,
propinó en su suelo, la primera gran derrota en su territorio al imperio
portugués.
Los africanos sin importar su sexo, edad o jerarquía
social, eran acumulados en unas casas-fortalezas, llamadas barracones, hasta
cuando el número de capturados ameritara su embarque a las Américas. Durante
las esperas, les tocó aprender a comunicarse en leguas de lejanas familias,
como la que va del yorubá a las bantúes, o las de Dahomey, etc.
En esos sitios se mestizaron abruptamente, religiones cosmogonías y diversas
formas de etnicidades asimétricas, las cuales sirvieron para planear
acciones de resistencia tanto en tierra como durante la travesía que duraba de
cuarenta a sesenta días en condiciones normales para la época.
Se calcula que un
33% de la “mercancía” embarcada, perecía durante el “middle passage”
o travesía intermedia, la cual era arrojada, al Atlántico o al Caribe y detrás
de los buques una corte de tiburones y otros depredadores, que desafiaban la
pestilencia que seguía a los buques-prisiones. En ellos los secuestrados eran
hacinados y reducidos a un espacio mínimo vital, en el cual debían dormir,
defecar , orinar y evitar jalar las cadenas para no producir réplicas de dolor.
Eventualmente, se los subía a cubierta donde una “orquesta de esclavizados”, al
ritmo de latigazos y animados por rones,
para que la sirimba, ( Lanuza: 1940), no los condujera al
suicidio, como solía ocurrir con ciudadanos bantúes. (Pereachalá Alumá:
1990). Algunas conspiraciones triunfaron tomándose los barcos-prisiones,
llegando a puertos donde encontraron la libertad y en otros donde les fue
reconocida “legalmente”. Algunos desafortunados perecieron en el océano, ante
rutas náuticas desconocidas, los cuales los esoteristas asocian con los barcos
fantasmas que avistan viajeros en el Atlántico.
Los sobrevivientes, después de meses de malos tratos
físicos y psicológicos, resistentes a las condiciones extremas de racionamiento
y de dietas contra natura, eran llevados a hosterías donde les curaban
enfermedades, a los que era posible vender, se los alimentaban con dietas
hipercalóricas, a fin de engordaran y
luego les embadurnaban con aceite de cerdos, a fin de hacerlos
óptimamente a los posibles compradores. Los que no alcanzaban estas condiciones
más abajo que los “costales de huesos”, que eran vendidos a ínfimos precios,
eran abandonados a la muerte en soledad.
Los esclavizados que alcanzaban los siete palmos de
estatura eran los llamados “piezas de indias”, cuyo precio
aumentaba, por carecer de caries dentales, malformaciones físicas y religiosas
(ser islámico o líder religioso autóctono africano), por sus saberes, más
cuando era de tradición orfebre o de manejo del hierro y por su juventud.
Atributos con los cuales jugaban especulativamente los voceadores.
Una vez adquirido y aún antes en las hosterías el
africano era sometido a fuerte proceso de deculturación. Todo el
equipaje cultural que el “amo” consideraba inapropiado para su nuevo status de
“negro carbón igual negro energía”, era sistemáticamente proscrito y sometido a
un riguroso proceso pedagógico de desaprendizaje. Es aquí donde Willie Lynch,
cobra singular importancia. Había que olvidar al África, sus lenguas, sus
dioses, la familia, etc. Como alternativa, se le ofrecía el Dios judeocristiano
y su esperanza de redención en otra vida, se les predicaba resignación, se les
naturalizaba su condición de secuestrados y esclavizados. Había que sufrir en
esta vida, para alcanzar el cielo en la próxima. Sus religiones fueron
calificadas de satánicas, bárbaras, ajenas a la razón. Quien las practicaran
iría directo a la prisión eterna de lucifer. El que aplicara sus conocimientos
de herbolaria, medicina tradicional africana y otros saberes, a la luz de la
lógica cartesiana brujería, era candidato a la pena capital, por
el Tribunal de la Inquisición o por las autoridades civiles y militares. Muchas
prácticas de las etnicidades fueron proscritas, como la danza, la música, las
religiones, etc., debiendo pasar a la clandestinidad o a refugiarse en los palenques
y rochelas. (Pereachalá Alumá:1990).
El africano y el afroamericano a través de la
educación de la cotidianidad y la religiosa, las medidas punitivas oficiales y
extraoficiales, fue construyendo gran vergüenza, por su legado cultural , el
deseo de vivir y el temor, lo obligaban a tomar las prácticas culturales de sus
opresores, a fin de evitar crudas represiones. Allí el temor a Dios y el señuelo de la esperanza de otra vida
paradisíaca, fundamentos del cristianismo, jugaron papeles definitivos en la
modelación del futuro manumiso, insolidario, disminuido
emocionalmente por su pasado histórico deformado y caricaturizado, aculturado
en un modelo de belleza que lo negaba y le ubicaba como el contra modelo por la
política con fines de dominación mental y cultural, que requerían europeos y
criollos esclavizadoristas, para consolidar las relaciones de
producción fundamentadas en el trabajo y saberes productivos de los esclavizados.
Frente a tanta ignominia los africanos reaccionaron
de dos formas asimilándose a los vejámenes o resistiéndolos. Quienes optaron
por esta última conducta, se los conoció con la voz taina cimarrón:
“Flecha escapada del arco”, máximo grado de libertad, pues el tirador ya no
tiene control sobre su destino. Los españoles le dieron un cambio semántico
estigmatico “animal que de domestico se vuelve montaraz”. (Pereachalá Alumá:
2001).
Los cimarrones tomaron o alternaron dos tácticas en
su resistencia: Pasiva. Haciendo más lento el ritmo del trabajo; dañando o
escondiendo los instrumentos de laboreo. Ocultando los hallazgos auríferos,
para los días de “diente libre”, cuando ellos podían beneficiarlos y así
comprar su “carta de libertad” y tornarse en
manumisos.
La cimarronería pasiva tomo otras formas
camino a la libertad; las mujeres se dejaban embarazar de los amos, para por
ese camino conseguir prebendas y eventualmente la libertad de ellas y sus
hijos. Cuando ya había avanzado suficientemente la esclavización, los esclavizados
domésticos, conocían las leyes y llevaban a sus opresores a los estrados
judiciales para obtener: “Cambio de amo”, “mejor trato”, “juicios de
filiación”, como Agustina en Tadó en 1728, y reclamar lo que de oídas conocían
en la casa grande. Como Bayano, en Panamá, que escuchó, en la
casa del Virrey donde servía, como el huésped Oidor de la Real Audiencia del
Perú, le indicaba a su colega español que la
Cédula Real, que declaraba abolida la esclavización, no podía ser
conocida por los africanos y los afroamericanos. De allí tomó la decisión de
huir y crear distintos palenques y soñar con la utópica, en ese momento,
República del Caribe. Pasó por tanto, del cimarronismo pasivo al activo.
Del cimarronismo jurídico, al cimarronismo beligerante
militarmente.
Cimarronismo Activo. Africanos desesperados por su
contranatura condición de sujeción, optaron por el camino de la libertad de
hecho. Fugándose de las casas grandes, de las factorías, minas y plantaciones,
para volverse fuertes, lejos del control colonial o republicano, construyendo
células libertarias llamadas palenques, manieles, cumbes, rochelas,
kilombos, etc. Fuertes militares protegidos por vallados de maderas y de
allí su nombre.
Toda América estuvo salpicada estos segmentos libertarios. A la historia
saltaron, los de Santo Domingo, por ser los primeros contra la corona española;
el Haití, que luego se convirtió en Estado, la República de Palmares en el
Brasil, los Saramakas de las guayanas, los maroons
de Jamaica en las “Blues mountains”, palenques
triunfantes y sostenidos históricamente y los que han sido absorbidos por la
vida republicana como Cintura, Uré, Raspadura, el Patía,
en Colombia, por ejemplo.
Los afroamericanos que nos asumimos herederos del pensamiento cimarrón, estamos obligados a adecuar la estrategia de lucha, a los requerimientos de estos tiempos, donde nuestros derechos, en particular los humanos siguen conculcados y a la vez, construir y desarrollar estrategias que nos lleven a ser auténticamente libres, es decir, a desalienarnos. A encontrarnos con nosotros mismos, a expulsar al amo que tenemos incrustado en nuestras mentalidades. Ello implica, que cada sitio donde estemos, lo convirtamos en una trinchera, acumular fuerzas, para pasar en la ofensiva.
“La verdadera ciencia nunca es respetable: es un
perpetuo foco de rebeldía que se levanta siempre contra los slogans carentes de
sentido y cuestiona sin cesar las verdades científicas más sólidamente
establecidas” (Georges Devereux, en “Etnopsiconálisuis Complementarista”,
editorial AMORRORTU, página 279, Buenos
Aires Argentina. 1975).
Una sociedad profundamente asimétrica como es la
capitalista, en particular las del tercer, cuarto y quinto mundo, como en los
que nos desenvolvemos los afroamericanos al sur del río Bravo, estamos citados
por la historia para avanzar en la desalienación, por los caminos
desbrozados por el padre de la etnopsiquiatría Frantz Fanon, Renate Zaher,
Tufik Meluk Aluma y otros científicos que luchan para que el verso del poeta
cubiche Nicolás Guillén: “Hijo de esclavos soy / / que se avergüénce el amo”, sea una realidad.
RUPTURAS EPITEMOLÓGICAS: UN CAMINO A LA DESALIENACIÓN.
Los cientistas sociales afroamericanos, en general, hemos sido poco audaces para desprendernos de un sistema categorial ¿heredado? o impuesto por Occidente, el cual en la medida en que avanzamos por el sendero del conocimiento, se nos ha hecho farragoso, inexacto y la mejor conclusión: Estamos pensando con la filosofía de los examos, estamos pensando con cerebro ajeno. Se llegó la hora de divorciarnos de lenguajes que nos discriminan, categorías que nos invisibilizan, son inadecuadas, donde perdemos nuestro papel protagónico. Si nos quedamos con la lógica formal, solo conoceremos partes lo que deseamos ver. Si nos basta con la Lógica Dialéctica, conoceremos los problemas por sus extremos y sus movimientos, pero no tendremos una mirada holística de la cuestión en estudio. Es preciso, por tanto, acudir a los sistemas filosóficos africanos que pretenden conseguir visiones totalizadoras de los fenómenos y no estudiarlos por partes, como hace occidente. Dichos sistemas de manera deformada y seguramente empobrecida, están escondidos en la tradición oral de los mayores y en el refranero popular. Si comparamos estos con los originales africanos, podremos determinar cuanto se ha cambiado y en que medida se han transformado. En esta dirección están recogidas algunas a locuciones regionales en el Chocó Biogeográfico, por Don Rogerio Velásquez Murillo: “Cantares De Los Tres Ríos”, “Los Negros jugamos Así”. Aquiles Escalante Porto: “Condoto: La Minería Del Hambre”, Yamileth Palacios De Moreno “La Otra Cara De Los refranes”; César E. Rivas Lara, “Refranes escuchados En El Chocó”, Duffan Rivas, “¿Chocolombianos Esclavos de Quien?” y evidentemente, falta realizar un exhaustivo trabajo de campo donde se recolecte más información debidamente contextualizada. Abordando temas de filosofía profunda como la vida y la muerte, filosofía ambiental, etc.
AFROAMERICANO: Persona de ancestría africana nacida en América y/o
su cultura. En oposición, a la categoría racista, cosificante y homogenizadora,
del adjetivo sustantivado negro.
ESCLAVIZADO: Persona a la que contra su voluntad se le condena a
trabajo forzado y el fruto de su energía, es enajenado a favor de su opresor,
quitándosele además los derechos humanos. Esta categoría la contraponemos a la
de esclavo.
ESCLAVO: categoría erróneamente aplicada a los africanos de
la diáspora forzada y su hijos. Esclavo es quien voluntariamente enajena su
personalidad. Por ejemplo, quien no siendo heredo alcohólico, se torna en tal
corriendo un riesgo calculado.
ESCLAVITUD: Otra manera desafortunada de caracterizar a los
regímenes que por la fuerza, sometían a otros pueblos o su misma población a
trabajar forzadamente, y el producto del trabajo del sujetado iba a favorecer a
quien esclavizaba.
ESCLAVIZACIÓN: Sistema económico basado en la apropiación, por la
fuerza, del fruto del trabajo del hombre, por una capa socialmente dominante.
Los sometidos eran además conculcados en sus derechos humanos.
NEGRO. Los europeos
de la época colonial, decidieron no llamar más a los africanos o a su
descendencia por el puerto de embarque, o del grupo étnico al que pertenecían,
para reunirlos bajo una única caracterización que les homogenizaba y
animalizaba, en reemplazo de otras más antiguas que le eran un tanto incómodas
como: “animal parlante”, “ganado humano”, “Pieza de indias”, etc. Ser “Negro”
implicaba que simplemente era alguien al que por vía de cristianizarle se le
podía ascender a la categoría de humano (Anuncibay).
CULTURA NEGRA, ETC,. Formas genéricas de llamar homogenizantemente
a los productos de las distintas etnias africanas que se expresaron en este
lado del mundo y con posterioridad se designó a todo aquello que producen los
afroamericanos, que no afrodescendientes, pues esto somos todos los hombres.
RACISMO PSICOLINGÜÍSTICO: Formas comunicativas con fuerte
carga semántica peyoratizadora de los africanos y los afroamericanos, según lo
cual todo lo indeseable es de color negro. De esta manera, no hay bajas
intenciones, hay negras intenciones. No hay un septiembre violento, si no
septiembre negro; no hay mala suerte, sino negra suerte, en fin bajo ese
prejuicio que se socializa “inocentemente” en la cotidianidad, el afro alienado
no siente como lo están agrediendo y minusvalizando. Lo toma como algo natural
en la sociedad. La Mass media, está supercargaza de racismo
psicolingüístico, que se prolonga en las telenovelas, programas de radio y televisión,
tiras cómicas, etc., que son de la más rancia tradición de la literatura
clásica europea. Así, Shakespeare, simbolizó en los africanos los celos.
Los hermanos Grim en sus cuentos infantiles, la maldad tiene color;
Jorge Isaacs Ferrer, en “María”, la brutalidad y torpeza, es connatural a los
africanos. En la radionovela y en la telenovela clásica, la bochinchera, la
razonera, la lambona, la celestina lumpen, es una mujer afroamericana. En las
tiras cómicas Mandrake, simboliza, la elegancia y la inteligencia, Lotario, es
la fuerza bruta; Tarzán se pasa la vida resolviendo los conflictos intraafricanos africanos (Pereachalá:
1983), (Rúa Bolaños: 1983), (Grisolles: 1985). Bástenos, con estos ejemplos,
pues sería cuestión de nunca acabar; para concluir: el racismo, es una
ideología que justifica la dominación de los pueblos europeos a los no
europeos, ya que los últimos no alcanzan un desarrollo mental que les haga
meritorios para ser considerados como humanos. Es el mesianismo judeocristiano
quien los reivindicará como criaturas dignas de ser estimadas como personas.
RAZA: Concepción que siguiendo los mitos fundacionales
judeocristianas, en las que Dios supuestamente dividió a los hombres y como Cam, según la Biblia, se burló de Noé al
verlo ebrio y desnudo, lo castigó convirtiéndole a él y a su descendencia en
“negros” y les condenó a la esclavitud. De allí surgieron las razas.
La palabreja, al parecer de origen árabe, se la tuvo
por científica hasta cuando la paleoantropología, postuló que no existían razas
humanas. Al desarrollarse la genética, con el descubrimiento del Ácido
Ribunocléico (ARN) y el desoxiribunocléico (ADN), por Watson y Crick en el
sesenta, y con el desdoblamiento del genoma humano, se comprobó que todos los
planes genéticos son compatibles y lo sostenido por la genética poblacional y
la paleoantropología, apoyándose en la arqueología y la paleontología, como
hipótesis, quedó totalmente corroborado, la única raza humana es el homo
Sapiens sapiens. Derribada esta falsa categoría científica, su ideología aún da
trágicos coletazos.
RACISMO: Ideología pseudocientífica desarrollada al máximo
por el nazismo, según la cual la “raza aria” era la superior y debía dominar
ala humanidad. Su máximo exponente Adolf Hitler, en actitud mesiánica, arrastró
ala humanidad, a una de las páginas más tristes de la historia, la segunda
guerra mundial. (ver raza).
PREJUICIO RACIAL: Es la parte más baja de la ideología racista. Dos
obreros uno afroamericano y otro indígena mestizado, el último se cree europeo
criollo y por tanto, viviendo las mismas condiciones de precariedad material en
su pensamiento, se asume superior a su hermano de clase social. Un prejuiciado,
es un racista en potencia, cambiándole las condiciones materiales de vida,
tratará de menoscabar a los más débiles socialmente que no considere de su
“raza”.
DISCRIMINACIÓN RACIAL: Es la separación de los grupos
humanos atendiendo el prejuicio de color. En Colombia, el Estado, le
niega los derechos humanos más elementales a los afrocolombianos, la
participación de ellos en la distribución del presupuesto oficial es
insignificante, lo que se traduce en los indicadores sociales, económicos y
culturales de este grupo humano., por el solo hecho de ser procedente del
África. En este país, la gran discriminadora es su élite social y política
través del Estado.
SEGREGACIÓN RACIAL: Es la legalización de la discriminación racial,
mediante un corpus jurídico. Su caso más extremo fue la ley de la separación de
las “razas”, en Sudáfrica, Rhodesia, conocida como apartheid. Legislación que
solo se pudo derrumbar con el advenimiento al poder Del Consejo Nacional
Surafricano, partido liderado por Nelson Mandela. En los Estados Unidos de
América también existió una ley similar que con la lucha por los derechos
civiles, liderada en su fase final, por Malcom X y Martin Luther
King, fue derrotada en los años cincuenta, impulsada por el incidente de
la resistencia de Rose Park, al negarse a darle su asiento en bus
urbano a un anglo e irse a la parte de atrás del mismo, como lo determinaba la
ley vigente.
RACISTA: Portador de la ideología anticientífica, que estima
que los humanos están divididos en grupos biológica y genéticamente separados y
que los europeos y los arios, son los seres superiores. Esta ideología, solo
puede ejercerla quien tenga poder para hacerlo. Es decir, únicamente permitir
trabajadores de su “raza”, rechazar los de “otras”. Quien no tiene poder para
hacerlo, es simplemente un prejuiciado y un racista potencial.
AFROINDOIBEROAMÉRICA: Categoría propuesta por el Maestro Manuel Zapata
Olivella, para reemplazar la eurocentrista y sesgada Latinoamérica.
Este gentilicio pone al mosaico étnico
que puebla a este subcontinente en un falsa tradición del Lazio, latino,
ocultando que demográficamente es la cuenca menos importante y desde el punto
de vista cultural no es la cultura determinante. Los pueblos del mediterráneo
se caracterizan por ser punto de convergencia de los grandes bloques culturales
que allí se encontraron. Si nuestro torrente fuera España, en ella se
fusionaron: godos, ostrogodos, visigodos, africanos, judíos, árabes y un vasto
número de pueblos y culturas. ¿ Porque la corriente latina monopoliza el
gentilicio?, ¿Por qué invisibilizar a los demás aportantes en la construcción
de este territorio del mundo?.
En orden alfabético; El África contribuyó
demográfica y culturalmente, de Alaska a la Patagonia. Los indígenas fueron, al
parecer, los primeros en poblar la región ibérico, para incluir a España y
Portugal y América, que es símbolo del mestizaje universal.
AFROHISPANOINDOAMERICA: Cuando se trata de excluir a los
países no hispanohablantes y a los indígenas que no usan este vehículo
comunicacional.
“Tenemos
necesidad del pasado, cuando el presente hace daño”.
Nelson Mandela.
Otro de nuestros grandes retos es
analizar la historia de manera diferente a como la ha enseñado la elite europea
y la europeizada. Es decir, a través de personajes providenciales, capaces de
cambiar el curso de los acontecimientos, pues son seres iluminados y
determinados para tales fines.
RAFAEL PEREACHALÁ ALUMÁ.
QUIBDÓ NOVIEMBRE PRIMERO DE 2005.
GLOSARIO.
ACULTURACIÓN: Estrategia cultural con la que un grupo humano toma en préstamo a otro grupo cultural, elementos de su etnicidad la cual somete a adaptaciones funcionales para su sistema cultural.
ALIENACIÓN: transformaciones adoptadas por personas pertenecientes a un sistema
cultural, el cual lo cambian por otro ajeno. A veces la ruptura es tan
profunda, que el alienado deja de ser él, para convertirse en otro. Michael
Jackson, a fuerza de querer ser anglosajón, se ha tornado en una especie de
frankienstein. Hay personas que adoptan gestualidades y comportamientos del
grupo que valoran como mejor que el suyo, que quieren ser más auténticos que
los nativos.
BANDEIRANTE: Personaje profesionalizado en perseguir cimarrones y
destruir kilombos.
BLUES MOUNTAINS: Míticas montañas antillana conocida como Jamaica. En
ellas se refugiaron cimarrones, cuya capacidad de lucha les permitió celebrar
un pacto de libertad con la corona inglesa, en el cual se les reconocieron sus
territorios y su libertad. A estos cimarrones en la literatura especializada se
le conoce con el apócope maroons de cimarrones.
BRUJERÍA: Práctica cultural de ciertas regiones africanas,
mediante la cual el brujo es capaz de manipular la naturaleza y ponerla al
servicio de sus propósitos o de los encargos que le hacen. Este acto increíble
a la luz de las lógicas occidentales le llaman magia y en tiempos coloniales
fue estigmatizado duramente perseguido.
En la actualidad la magia está rodeada de un halo de misterio y prejuicios.
CARIMBA: Instrumento de hierro utilizado para marcar con las
iniciales o símbolos del propietario al ganado. Durante la colonia y la trata
esta práctica se traspasó al “ganado humano”. Nuestros abuelos solían llevar en
sus espaldas y/o tetillas, y en una mejilla el sello de propiedad del fuego
candente que marcaba nuestras pieles y el alma.
CARIMBA MENTAL: Categoría metafórica acuñada por el Maestro Manuel
Zapata Olivella, para referirse a las huellas, hasta ahora indelebles, que dejó
la esclavización en nuestras mentes. Estas seguimos replicándolas, por
automatismo cultural, en las nuevas generaciones. Dicha alienación o
enajenación de los pueblos afroamericanos, nos da una falsa apariencia: somos
afroamericanos para unos efectos , mas para otros estamos hechos para repudiar
nuestra etnicidad y anatomía, en aras de un modelo estético y de pensamiento
que no solamente no nos pertenece, sino que nos niega en tanto que personas. O
sea en nuestra mente sigue habitando el “amo”.
CIMARRONISMO EPISTÉMICO: Tarea por realizar de los
cientistas humanos afroamericanos y africanos, mediante ella se revalúan los conceptos que nos
minimalizan, nos animalizan y nos hacen pensar opuesto a los intereses
colectivos. Un cimarrón epistémico debe derribar los constructor con enfoques
deformadores de nuestra saga americana; las invisibilizaciones que hace
Occidente de las grandes culturas africanas y el aporte del hombre africano a
la historia de la humanidad. Un cimarrón africano o afroamericano, tiene por
misión poner a la ciencia de pie y no invertida como está en la actualidad.
CIMARRONISMO JURÍDICO: Estrategia utilizada por nuestros
abuelos para controvertir la epistemología jurídica esclavizadorista
implementada por los Estados europeos para reglamentar nuestra vida social,
pública o privada. Su régimen de castigos y limitaciones para nuestro
relacionamiento humano. Los africanos portadores de tradiciones jurídicas,
cuestionaron los fundamentos jurídicos de su sojuzgamiento. Los criollos ladinizados,
al conocer algunas cosas de la ley se valieron de la estrategia de la inversión
de la prueba para invalidar los juicios en su contra. En otros casos, utilizaban la legislación colonialista
para buscar mejores condiciones de vida. Mujeres, como Agustina en Tadó,
adelantaron juicios para que sus “amos” reconocieran los hijos de ambos; les
reivindicaran económicamente la apropiación ilegal del fruto de su trabajo
logrado los días en que los esclavizados podían trabajar para
mantenerse, o para ellos mismos.
Barule, en Tadó 1728, adujo que el juicio que le adelantó
Julián Tres Palacios y Mier era espurio, pues el Teniente de Gobernación no
estaba autorizado legalmente para ello y menos en su caso personal, pues se
trataba de un Rey, y como tal el Código Carolingio establecía un
procedimiento diferente al súbdito ordinario.
CÓDIGO CAROLINGEO: Instrumento jurídico español, que regía las
relaciones sociales, y las del las personas con el Estado y la realeza. Este
contenía lo penal, lo civil, etc.
COSTAL DE HUESOS: En el lenguaje colonial profesional de la trata, se
refería a los esclavizados que una vez en el puerto de desembarque americano
habían reducido excesivamente su masa corporal. Estos en la subasta, tenían un
precio bastante menor que quienes llegaban en mejores condiciones. Un “costal
de huesos”, es alguien cercano a la muerte, adquirirlo es una
acción de la política de compra de saldos inventarios.
DIÁSPORA FORZADA: El hombre africano reducido por fuerza, fue
secuestrado y deportado, de por vida, a transformar este continente. Su
voluntad opuesta a su deportación fue negada.
DIÁSPORA VOLUNTARIA: El Homo Sapiens sapiens, abandonó su África natal
buscando nuevas ofertas ambientales, por el espíritu de caminante del humano, o
por disputas territoriales, para terminar poblando todo el globo terráqueo.
ENTALPÍA: ley de la termodinámica, según la cual todo
sistema tiende a ajustarse siguiendo un propósito de regulación por un
orden cada vez más perfecto.
ENTROPÍA: Ley de la
termodinámica antagónica a la entalpía. Según está los sistemas tienden a
destruirse y su sobrevivencia, está dada por el equilibrio entre la entropía
y la entalpía.
GRIOT: Figura fundamental de la cultura senengambica.
Son personas que por castas y rigurosa selección, se les desarrolla sus dotes
de excepcional memoria, para que sean los guardianes de la memoria colectiva.
Un Griot era entrenado para narrar la historia total de muchas
generaciones, dinastías, relaciones internacionales. El narrador es un artista
que canta declama. Pone en escena y produce piezas musicales y se armoniza al
actuar, acompañándose de una marímba golpeada por un único mazo.
INTERNALIZACIÓN: Paradigma de las ciencias de la conducta mediante el
cual un sujeto introduce en su mente hechos, conocimientos, produciéndose un
cambio de conducta. La información queda grabada en el conciente, subconsciente
e inconciente, producto de los procesos de socialización individual, familiar y
/ o colectivo.
LADINO: Derivado de latino. Con este adjetivo calificativo,
se denominaba al africano o afroamericano que rápidamente se transculturaba a
la usanza europea, asumiendo sus lenguas y costumbre. Modernamente la voz
designa a la persona muy lista.
MANUMISO: Esclavizado que ha alcanzado su libertad por vía de:
concesión graciosa, por servicios prestados, por hazañas heroicas y
generalmente porque compró su “Carta de Libertad”. El manumiso, es la otra cara
de la moneda del cimarrón y en favor de él digamos, que protagonizó los actos
de amor filial más conmovedores de la esclavización, ya que algunos se les fue
la vida pagando la liberación de la mujer y los hijos y no le alcanzó ara pagar
la suya. Las cuentas de sus abonos, estaban a merced de la justeza de su esclavizador.
Existen abundantes expedientes de reclamos por malas contabilidades.
Modernamente decirle a alguien manumiso es una ofensa, la que le homologa con
el legalista, el incapaz de caracterizarse para defender el mayor aporte
africano a la humanidad, el concepto de libertad. Un manumiso vive apegado a la
legalidad y quiere concertar políticamente todo con los herederos de los amos,
sin atreverse a desafiarle.
MAROONS: En el inglés colonial se apocopó este vocablo taíno,
originalmente cimarrón.
PIEZA DE INDIAS: Voz de amplio uso durante la trata y la
esclavización, para referirse al africano y/o su descendencia que medía más de
1,80. metros y no se le notaban imperfecciones físicas, previa certificación de
un cirujano.
POMBEIROS: En el lenguaje de la trata y de la esclavización
portuguesa, este era un personaje especializado en perseguir, apresar
cimarrones y en destrucción de Kilombos. En la América hispanoparlante se los
conoció como rancheadores, alcanzando gran notoriedad “Los Cuadrilleros
De La Santa Hermandad”.
RESCATE DE NEGROS: Este terrible eufemismo era ni más ni menos
que las excursiones tendientes a
capturar, y secuestrar africanos, en sus territorios, para ser puestos en los
mercados, donde también eventualmente, se hablaba de “rescate”; la iglesia
romana también habló de “rescates de almas”, para justificar la esclavización.
SARAMAKAS: En la actualidad se les
dice así a los cimarrones radicados en las profundidades de las selvas de las guayanas,
ante todo en la exholandesa. Allá fueron a dar cimarrones, además de
los denominados “Brush negroes”,
con quienes se aliaron. Mas con lo avances paleográficos, se ha descubierto que
los primeros saramakas eran africanos precolombinos. Ellos hablan una
lengua africana del siglo XV, virtualmente congelada. Son pocos los neologismos
que se le han agregado y los cuales pueden ubicarse como consecuencia de los
contactos con indígenas y europeos del tiempo de la conquista.
SIRIMBA: Vocablo que
se nos antoja bantú y que en la época de la trata y la esclavización, era la
manera de llamar a la depresión nerviosa. En su popular canción “La Bilirrubina”,
el cantautor dominicano Juan Luís Guerra alude a este estado entristecido del
alma.
TANGO MAOS: Durante la cacería de africanos en su continente
para ser esclavizados, surgió esta profesión de triste recordación.
URÉ: Antiguo palenque en vías de asimilación por la sociedad dominante,
asentados a la orilla del río el mismo nombre, afluente del San Jorge, muy
cerca de los límites de los departamentos de Córdova y Antioquia. A la Literatura etnográfica pasaron porque entre
sus peculiaridades está, una línea sucesoral de quien porta el poder
políticoreligioso, el cual unifica a la sociedad; religión que parece un
arcaico cristianismo transformado por los uresanos.
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