CONTEXTUALIZACIÓN
ETNICA DEL PACÍFICO COLOMBIANO.
Las Comunidades Negras del Pacífico,
su perspectiva organizativa y avances y debilidades en la construcción de un
proyecto de vida como sujetos sociales con perspectiva étnica.
1. Las
comunidades negras en la región del
Pacífico colombiano.
En la coyuntura de la modernidad, el
Pacífico colombiano ocupa un interesante lugar como región estratégica en el
cual el capital internacional centran su punto de interés dada la rica variedad
de recursos naturales, ambientales y culturales que posee. De este modo, al
Pacífico se le ha denominado globalmente como Región Natural del Chocó
Biogeográfico, distinguiendo así a la mayor reserva en recursos biodiversos del
país, ubicada entre la cordillera Occidental y el océano Pacífico, desde las
desembocadura del río Mataje (cercanía al Ecuador) hasta la desembocadura del
río Atrato en la región del Darién, cubriendo en total un área de 131.246 km
cuadrados considerada la segunda reserva natural más rica en recursos de la Tierra
y la más importante en Colombia en
endemismo, además que posee la tercera parte de las cincuenta mil especies de
plantas del país y se estima que al rededor de 2.000 especies de vegetales y
mil de aves no se encuentran en ningún otra parte del mundo
Igualmente, el Pacífico colombiano históricamente ha
estado poblado por diversidad de grupos étnicos indígenas y negros, los cuales
hacen parte de la riqueza cultural que distingue especialmente al país en
América Latina.
Las Comunidades Negras en áreas como la región
del Pacifico se entienden como un “conjunto de familias de ascendencia
afrocolombiana que poseen una cultura propia, comparten una historia, tienen sus propias tradiciones y costumbres dentro de la relación campo
poblado, que revelan y conservan
conciencia de identidad que las distingue de otros grupos étnicos.”
2. Ubicación
socio espacial de las comunidades negras del Pacífico.
Se estima que la
población total del Pacífico supera los 1.300.000 habitantes (quienes
representan un 12% del total nacional), de los cuales la población negra alcanza los 8170.000
habitantes, asentados a lo largo de las tierras bajas, esteros, llanura
aluvial, pie de montes y serranías del
litoral y a lo largo de playas y diques; igualmente la población negra de
tiende a nuclearse en centros urbanos importantes como Quibdó, Itsmina,
Buenaventura, Tumaco y Guapi y demás cabeceras municipales como Tadó, Condoto,
Barbacoas, Iscuandé, Bahía Solano, Timbiquí, etc.
El Pacífico colombiano no
es una zona uniforme ni homogénea. Al contrario, pese a que está fuertemente
determinada por una étnicidad marcada por la presencia histórica y ritmos de
vida de las comunidades negras, al interior de la región se circunscribe una
variedad de relaciones y sistemas culturales que la hacen muy rica en cuanto a
la complejidad interna de sus habitantes afrocolombianos,
En esta diversidad
interna de los habitantes afrocolombianos del Pacífico tienen que ver aspectos
como: la multietnicidad de los antepasados, las formas tradicionales de
producción, los mecanismos de colonización y conquista del bosque húmedo
tropical, los ciclos migratorios, las relaciones campo poblado, los sistemas
comerciales, las vías de penetración, y sobre todo los imaginarios que
construyen sus habitantes al momento de recrear sus ritos y símbologías propias
de sus identidades culturales y políticas.
Uno de los elementos necesarios para comprender la
diversidad interna de las comunidades negras del Pacífico son las condiciones
sociogeográficas de la región, donde la complejidad ambiental de los cuatro
departamentos que la componen permiten reconocer a su interior varias regiones
naturales que en parte influyen en las dinámicas culturales y relaciones
poblacionales que las comunidades negras determinan.
De otra parte, tenemos que los ríos de la región también
permiten en grado más sucinto determinar algunas características importantes en
cuanto al tejido interno de las dinámicas de poblamiento, relaciones sociales y
mecanismos de apropiación territorial y movilidad de los pueblos negros del
Pacífico; además que ellos desde el punto de vista histórico y productivo han
permeado fuertemente la estructura de parentesco, el crecimiento demográfico,
la caracterización de la identidad cultural, el sentido de pertenencia
territorial, el intercambio comercial y las relaciones políticos
administrativas,
Se tiene entonces que en el Pacífico la relación cuenca -
tejido sociocultural - poblamiento ha sido determinante, y en donde se destacan
los corredores o arterias fluviales como el Atrato, San Juan, Baudó y Patía, y
en menor grado el Condoto, Tamaná, Sipí, Andáqueda, Quito, Calima, Mira, Micay,
Mataje, Guapi, Iscuandé, Naya, Yurumaguí, Anchicayá, Timbiquí, Bubuey, Saija y
Guapi, Chaguí Mexicano Tablones y el Rosario
En suma, para intentar una aproximación a la diversidad
interna de la comunidad negra del Pacífico, al menos desde una posible
caracterización sociogeográfica, es necesario tener en cuenta al menos tres
tipos de factores: i) la organización sociopolítica tradicional, ii) los
tejidos de relaciones de producción, comercio y transporte y ,iii) las
dinámicas culturales territoriales definidas por cuencas hidrográficas.
Examinando de
manera más puntual este fenómeno de poblamiento, tenemos que desde el Chocó se
podrían distinguir dinámicas socioculturales estructuradas desde las cuenca del
del Atrato y sus afluentes, la del San Juan y la del Baudó, además de las
especificidades de la zona del Darién y Urabá y la costa del Pacífico.
Igualmente
tenemos que para el Pacífico sur algunas dinámicas de poblamiento y tejidos
sociales de la comunidad negra se nutren ubicando las relaciones estratégicas
que se desarrollan entre centros poblados como Buenaventura, Guapi, Tumaco y
Barbacoas y cuencas o subcuencas hidrográficas. De este modo se destaca el
tejido que forma la ciudad de Buenaventura con las poblaciones que se sitúan a
lo largo de corredores fluviales como Calima, Dagua y las Bocas del río San
Juan en la parte norte del Valle, mientras que por la parte sur se agrupan las
comunidades rurales asentadas a lo largo de ríos cortos como Yurmaguí, Cajambre
Raposo, Anchicayá y Raposo
Por su parte en la costa
Pacífica caucana encontramos interesantes movilidades tejidas desde la
población de Guapi hasta hacer circuito con poblados asentados en las cuencas
hidrográficas del Naya, Guapi, Micay, Timbiquí, Bubuey y Saija en las que se
encuentran unas 55 comunidades.En el departamento de Nariño aunque las
poblaciones de Tumaco y Barbacoas operan como centro de intercambio y
confluencia, se denota una movilidad social más compleja: En un sector
encontramos las comunidades rurales que se agrupan a lo largo las cuencas de
los río Iscuandé, Tapaje, Satinga, Mira, Tapaje, Satinga, Telembí y Patía. De
otra parte se distinguen las comunidades asentadas a lo largo de ríos cortos
como Mexicano, Rosario, Gualajo,. Tablones y Chaguí que se interrelacionan
fuertemente con la ensenada de Tumaco.
3. Rastro étnico
de las comunidades negras del Pacífico.
Con la trata esclavista que se prolongó desde el siglo
XVI, se calcula que al menos
unos 13 millones de africanos llegaron al Nuevo Mundo en condición de
esclavizados;
de este total se estima que entre 1521 y 1865 1.5 millones de negros fueron
introducidos a Hispanoamérica, de los que se presume que a Cartagena entre 1585
y 1640 pudieron haber entrado al rededor de 89 mil esclavizados. Según
Colmenares, el control de procedencia de los esclavizados estaba justificado en
las patentes de los registros que se hacían de cada esclavo que pasaba por los
puestos de control como Cartagena, Mompox, Honda y Popayán.
En cuanto al estudio sobre la procedencia étnica de los
esclavizados que penetraron al Pacífico por Popayán, el maestro Germán
Colmenares establece lo siguiente: “el mayor número de esclavos en todo el
período (1705-1748) correspondían a la denominación de minas, nombre que hacía mención a los negros que provenían de los
pueblos de Akan de la costa de Oro.
Le siguen los araras, designación
genérica a aquellos embarcados en el golfo de Benin y que correspondían a
esclavos traficados por el reino de Oulida, conquistado anteriormente por los
dahomeyanos.
También hubo presencia de esclavos lucumíes,
procedentes del golfo de Benin, un término que generalizaba a los negros de
habla yoruba. Esta designación corresponde al reino Ulcumí, situado al delta
del Niger. Luego de 1730 hubo presencia masiva en América de carabalíes, es decir el grupo de negros
embarcados entre el golfo de Biafra y la región de Angola.
Por su parte el maestro Rogerio Velázquez trabajando documentos de
archivos de Nóvita y Barbacoas del siglo XVIII, realizó un sistemático rastreo
de la posible procedencia étnica y regional de los esclavizados y que a su vez
comparó con apellidos que para la década de los 60 del presente siglo aun se
mantenían o ya bien habían desaparecido.
De este modo Velázquez precisa las siguientes denominaciones y
procedencia étnica de las comunidades negras del Pacífico: aguamú, anda, arará, attié, balanta, bato, betes, biáfaras o biafras,
bram, briche, cana, ctangara, casanga, coco, congo, coto, cuambú, cuca,
culango, chalá, chamba, chato, egba, fanti, guaguí, guancheras, havi, luango,
mandinga, malinke, matamba, mago, popo, sanga, taba, tabí, tembo y viví,
etc.
4.
Rupturas y continuidades en la construcción étnica del Pacífico.
La construcción étnica de las comunidades negras del
Pacífico colombiano ha sido caracterizada por
profundos cambios y transformaciones culturales históricamente
demarcadas por un proceso dialéctico de rupturas y continuidades. Al respecto
el maestro Manuel Zapata señala que la
esclavización despojó al africano de su cultura material ancestral, amenazó su
espiritualidad y lo sometió a la desnudez total, al tiempo en que lo obligó a
adoptar una nueva forma de elaboración de su pensamiento, un replanteamiento de
sus ideas culturales, una nueva construcción de imaginarios basados en
materiales inicialmente desconocidos y traducidos en una lengua ajenamente
impuesta.
De este modo, la construcción de una nueva cultura negra
en América y en el Pacífico significó un
proceso paralelo de ruptura total y su vez de continuidad con sus legados
ancestrales. Ruptura porque el esclavizado no solo fue desterritorializado,
sino que el régimen de opresión amenazó con debilitarle sus estructuras
culturales más elementales. Sin embargo esta crisis permitió una respuesta
estratégica de supervivencia que de algún modo se expresó como una continuidad
donde el esclavizado se obligó a construir nuevos modelos de adaptación
cultural que surgen como mecanismos de sobrevivencia sustentados en las
aportaciones de los distintos legados culturales ancestrales .
Este proceso dialéctico implicó que el esclavizado
lograra un desdoblamiento de toda su capacidad creadora y de este modo
estructurar una nueva civilización en América forjada a partir del
establecimiento de nuevas instituciones con formas de vida y organizaciones sui
géneris.
Esta nueva civilización que las sociedades negras
lograron estructurar igualmente estuvieron mediadas por el tipo de resistencia
cultural que el esclavizado adoptó. Estas básicamente fueron dos: a través del
aislacionismo impuesto desde el cimarronismo y los palenques o por medio del
integracionismo basado en la criollización o asimilación y sincretismo de los
valores culturales de Occidente.
Este panorama de construcción de una nueva cultura negra
en América se hace notable en el Pacífico, donde sus comunidades experimentan
cambios culturales que históricamente se han desarrollados como una estrategia
particular de adaptación. Este cambio cultural pudo haber implicado una erosión
de rasgos muy tradicionales de identidad pero a su vez la recreación de una nueva visión cultural
que exigió la aceptación de otras visiones dada las nuevas condiciones de vida
de la región
5.
Dinámica de Poblamiento de las comunidades negras.
Transcurrido y finalizado el régimen colonial y concluida
la etapa de la esclavización, las sociedades negras del Pacífico se ven
obligadas a desarrollar estrategias de sobrevivencia y adaptación instalándose
a lo largo y en lo más profundo de la boscosidad del Pacífico, situación que de
alguna manera arrojó un nuevo tipo de práctica cultural que les permitió desarrollar un complejo
sistema de conocimientos, técnicas e innovaciones propias que les han permitido
hasta hoy el uso, explotación y conservación racional y sostenible de un
universo de recursos biológicos y naturales.
Durante la colonia el proceso y evolución de la ocupación
territorial del Pacífico fue impactado fuertemente por las actividades
extractivas de oro y plata. A lo largo
de este período la mayor parte de la población esclavizada y liberta se agrupó
al rededor de aquellos centros mineros que representaban los intereses
políticos y económicos del poder español. (Citará, Nóvita y Tadó, Popayán,
Barbacoas e Iscuandé)
Con el epílogo del auge de la minería a comienzos del
siglo XIX, la dinámica poblacional de la región sufre transformaciones
substanciales, sobre todo a causa de los procesos de liberalización de los
esclavizados y el reordenamiento territorial de los indígenas. En términos
generales, durante todo el proceso de la colonia y los primeros tiempos de la
república, se advierte en la región una distribución poblacional estratégica:
comunidades indígenas se sitúan en las partes altas de las cuencas y en los
nacimientos de los ríos, mientras las comunidades negras buscan las partes
medias y los valles de las arterias fluviales y los pie de montes de las
serranías.
Para el caso de las formas específicas de ocupación por
parte de las comunidades negras en el Pacífico,
J. Aprile
establece que una de las caraterísticas generales del proceso de colonización
contemporánea fueron los hábitat aislados, dispersos y solitarios que se iban
tejiendo a lo largo de las vegas de los ríos en lo más espeso de la selva
húmeda, donde una familia accede al territorio de forma libre y en el momento
de trabajarlo o mejorarlo lo posee y lo apropia sin condicionamiento jurídicos
legales sino más bien bajo su propia lógica y cosmovisión.
Igualmente se entiende que la colonización de la selva
húmeda del Pacífico y sus ríos permiten una conexión entre la producción, la
utilización de los recursos naturales y la estructura del parentesco. Donde
desde la unidad doméstica familiar inicial se desprenden luego los hijos y
posteriormente los nietos formando así un tronco consanguíneo fundamental para
el proceso de ocupación territorial lineal a lo largo de un tramo del río.
Posteriormente a medida que el ramaje de la parentela crece y se multiplica
mediante las alianzas matrimoniales, la dinámica poblacional se extiende
mediante la posesión per se del
espacio territorial formando así un hábitat bifamiliar y luego multifamiliar
hasta consolidar la idea de poblado como embrión de aldea o comunidad.
6. Subsistencia y
supervivencia de las comunidades negras.
Como mecanismo de
adaptación cultural las comunidades negras rurales del Pacífico buscan
establecer modelos subsistencia en correspondencia a las condiciones
ambientales, a la oferta de recursos que el medio les ofrece y las necesidades
de consumo que la unidad familiar demanda. De este modo el grupo familiar
desarrolla ciertas formas asociativas de producción que le permiten superar el
“pan coger doméstico” y lograr excedentes comerciales que posibiliten la negociación
y el intercambio con fines de incremento económico. De esta forma, la
subsistencia posibilita el establecimiento de redes de intercambio comercial
diseminadas a través de cordones de aldeas y caseríos de reducido tamaño físico
y demográfico estacionados a lo largo de los ríos.
Como resultado de las variaciones fisiográficas del suelo
y el tipo de recursos que utiliza la comunidad, la subsistencia en la llanura
aluvial del Pacífico distinguen 3 modelos de producción: la minería,
agricultura y pesca, que a su vez es complementada con otras actividades como
la caza, la recolección de frutos y las labores artesanales. Tenemos entonces que
durante el ciclo anual de producción las comunidades negras combinan distintas
posibilidades de subsistencia con el propósito de aprovechar todo el territorio
y sus recursos naturales.
Según los análisis de los modelos de producción que hace
Villa y Valencia, a pesar que la agricultura es la actividad que más domina la
llanura aluvial del Pacífico, solo el 25% de las labores de la unidad doméstica
son invertidas en ella durante el ciclo anual, mientras que las actividades
extractivas adicionales como la recolección de frutos, la pesca, la madera
ocupan el 36% del resto tiempo del trabajo. La producción agrícola se basa en
el cultivo del plátano básicamente y el chontaduro, mientras que cultivos como
el arroz, el maíz y la caña se integran de forma complementaria según el tipo
de suelo y las condiciones regionales del mercado; mientras que la minería se
observa un mayor grado de innovación a nivel tecnológico, lo que implica un
grado máximo de utilización del tiempo con relación al otros modelos de
producción. Por su parte, la riqueza hídrica de los ríos y humedales permiten
que la pesca se convierta en el modelo básico de subsistencia de varias
familias y su actividad se oriente hacia una economía de mercado. La tradición
ha demostrado que la apropiación de este recurso sea colectiva, aunque la
introducción de ciertos recursos técnicos de extracción permitan la explotación
particular.
7. Proceso
organizativo como base de construcción étnica de las comunidades negras del
Pacífico.
Las comunidades negras en Colombia han
venido avanzando en un complejo proceso de construcción étnica diseñado desde
un horizonte ancestral, histórico y político. Este proceso además se ha venido
configurando mediante mecanismos de reconstrucción y revaloración de la
capacidad organizativa interna que a su vez sirve de sustento al momento de la
definición de su “ethos cultural”, es decir, la definición de un discurso que
les permite autodefinirse como un grupo humano heterogéneo que comparte una
cultura y cuyos miembros están unidos por una conciencia de identidad común
establecida históricamente
En el plano particular, los pueblos del Pacífico luego de
haber pasado largos períodos de tiempo sumergido en la invisibilidad y el
ocultamiento, han pasado a ocupar renglones significativos en el plano
nacional, donde el interés central ha sido la construcción de una identidad
étnica estable y fuerte en medio de la configuración multiétnica y
pluricultural del país.
En estas circunstancias un elemento trascendental para la
concreción de un proceso de construcción étnica de las comunidades negras ha
sido la reflexión en torno a la
Conciencia de Ser, concepto que ha permitido direccionar su lucha histórica
y a su vez caracterizar una personalidad e identidad como grupo étnico. Dicha conciencia de ser se circunscribe en la
lógica y formas de ver el universo, en los procesos organizativos, en la
movilización y en la resistencia de cada uno de los pertenecientes a esta
colectividad.
Desde el siglo XVII la reflexión sobre la conciencia
negra ha tenido varios momentos trascendentales enmarcados por las luchas
cimarronas, el establecimiento de palenques, la sublevación en minas y
haciendas, la automanumisión, la coartación y el sincretismo cultural,
escenarios que permitieron proyectar para la historia un modelo autónomo de
vida y libertad en contra de la opresión. Ya en la época contemporánea la conciencia
de ser le ha permitido al movimiento social de las comunidades negras un
carácter revolucionario delimitado por la lucha contra el racismo, la
discriminación y la segregación,
contexto que ha desembocado en la necesidad de conquista de unos
derechos territoriales, culturales, políticos y económicos como vía de
concreción de un proyecto de étnicidad y vida.
En síntesis, los distintos escenarios por donde se ha
desarrollado la conciencia del ser
han permitido comprender que el proceso
de construcción étnica de las comunidades negras en Colombia se haya visto
afectado por varios momentos trascendentales:
Un primer momento que parte desde los levantamiento y sublevaciones de
cimarrones y esclavizados en los reales de minas hasta el logro de la abolición
legal de la esclavización a mediados del siglo XIX. Luego las comunidades
“libertas” comienzan un fuerte proceso de campenización, de poblamiento y
conquista territorial. Para los años 30 y 40 del presente siglo las comunidades
negras emergen en el plano nacional buscando oportunidades de participación de
tipo político - cívico, surgiendo así caudillos de talla nacional y regional
que se entre mezclan con una oligarquía mestiza y partidista. A partir de los
años 50 y 60 las expresiones organizativas de las comunidad negra de Colombia
se ve fuertemente influenciada por el auge de los movimientos de izquierda, la
descolonización africana y las luchas que en los Estados Unidos emprendieron
los negros en contra del racismo institucional y la secregación. Durante la década
del los años 70 y 80 el Pacífico colombiano se ve sacudido por una serie de
movimientos y paros cívicos desde las concentraciones urbanas, mientras que en
las zonas ribereñas la pastoral social de algunas vicarías y diócesis
estimulaban la conformación de organizaciones campesinas que más tarde, para
los años 90, aprovechan coyunturas políticas internas del país y logran darle
un viraje e impulso total al proceso de construcción étnica de la comunidad
negra del Pacífico: es cuando se establece la ley 70 de 1993, máxima expresión
de la fundamentación jurídica y política de los derechos colectivos
afrocolombianos como grupo étnico.
8. La ley 70 de
1993 y los derechos étnicos afrocolombianos.
A finales de los años 80 y comienzo de los 90 el
movimiento social de las comunidades negras reasume un nuevo liderazgo. La
gente del Pacífico en compañía de sus dirigentes y sus organizaciones de base
(campesinas y populares) aprovechan las coyunturas políticas y los agites de
cambio que requería el país, y se encaminan hacia la salida necesaria del
anonimato, logrando así ocupar un significativo espacio en la vida social,
política y estamental.
En efecto, la Asamblea Nacional Constituyente tanto para
este sector organizado de la comunidad negra como para otras expresiones
populares de la sociedad colombiana, representó la posibilidad de encontrar una
salida institucional y política a las crisis social generalizada en que se
encontraba sometido el país. Crisis originada entre otras cosas por la
debilidad institucional reinante, la agudización de la pobreza, el conflicto
interno con la guerrilla, y sobre todo la falta de legitimidad de los partidos
tradicionales, el proceso selectivo de exterminio a expresiones alternativas de
izquierda y la presencia del narcotráfico como fenómeno nacional. Esta
debilidad estatal por la que atravesaba Colombia fue causa para que distintos
sectores sociales dieran las bases para la obligatoriedad de un proceso
profundo de transformación de las estructuras políticas del estado que luego fueran
consignadas en la nueva Carta Política de 1991.
El proceso de convocatoria a la Asamblea Nacional
Constituyente permitió que las comunidades negras entendieran la necesidad de
movilizarse nacionalmente con el propósito de darle a su discurso mayor dimensión,
con fuerza política, representación social y reconocimiento institucional.
Estos esfuerzos de representación al interior de la Constituyente comenzaron a
articularse a través de un amplio debate interno que luego permitiera la
consignación del artículo transitorio 55 de la Constitución Política de 1991.
Con el Artículo Transitorio 55 se logra canalizar toda la
fuerza del movimiento social y demás sectores independientes de las comunidades
negras, donde se demuestra que las comunidades negras del país y en especial
las asentadas en el Pacífico, corresponden a unas lógicas y sentidos culturales
distintos a la mayoría de la sociedad nacional, por lo que las hace merecedoras
de unos derechos políticos, económicos, territoriales y culturales de carácter
especial y colectivo.
La reglamentación del A.T 55 en
primer lugar no solo permitió el
reconocimiento a las comunidades negras rurales del Pacífico a la
propiedad colectiva sobre sus territorios habitados ancestralmente, sino que además
facilitó madurez y perspectiva al proceso organizativo de las comunidades
negras que logra la articulación de nuevos escenarios de participación,
concertación e interlocución entre el grueso de las comunidades a través de sus
organizaciones de base y el Estado.
La expedición de la ley 70 de 1993 como resultado de la
reglamentación del A.T 55 suscita
entonces una redefinición del concepto “comunidad negra” en torno a su carácter
étnico y sus componentes sociológicos y políticos. Se trató de un accidentado
período de construcción jurídica decisivo en el acto de reconocimiento de la
legitimidad del proyecto de la étnicidad afrocolombiana caracterizado por las
múltiples visiones desarrolladas al interior de las mismas comunidades negras y
que de alguna manera se entretejen profesando distintas concepciones y
trayectorias, espacios de trabajo y problemáticas particulares.
La ley 70 además no solo significó la máxima
reivindicación del movimiento social de las comunidades negras en torno a sus
derechos colectivos, sino que también posibilitó un momento esencial en el
proceso de consolidación de las organizaciones de base y de los espacios de
concertación con el gobierno y sus instituciones.
Igualmente la ley 70 y su proceso de reglamentación
desencadenó al interior de las organizaciones y expresiones sociales de la
comunidad negra un debate auto
reflexivo y autocrítico con miras a la
fundamentación definitiva de una identidad política que caracterice y defina
las estrategias para la unidad y la coherencia ideológica del movimiento de las
comunidades negras. En consecuencia, las organizaciones campesinas de
comunidades negras del Pacífico inmersas y decididas en la concreción de sus
propósitos étnicos buscan consolidar una entidad política fuerte que permita el establecimiento
de la reconstrucción y afirmación de unos principios políticos y organizativos
que enmarquen su horizonte como grupo étnico.
De acuerdo a lo anterior, y partiendo de un examen del
devenir y el que - hacer de las comunidades negras como grupo étnico, sus
organizaciones, líderes y expresiones estructuran su plataforma ideológica en
torno a unos principios que recogen los siguientes elementos:
n La reafirmación del ser
(conciencia del ser negro)
n Espacio para el ser (derecho
al territorio)
n Ejercicio del ser (derecho a
la autonomía y a la participación)
n Construcción del ser (el
desarrollo como visión de futuro)
Con estos principios operantes como plataforma
ideológica, el movimiento social de comunidades negras se reestructura
definiendo claramente sus distintas dinámicas de trabajo y escenarios de
debate, confrontación y concertación tanto en espacios autónomos como mixtos.
En concreto, las líneas y contenidos discursivos de las comunidades negras se
esparcieron creando distintas tendencias al interior del movimiento y tratando
por caminos diferentes ocupar espacios desde lo político, lo institucional, lo
urbano y lo rural propiamente dicho.
Sin embargo vale anotar que la diversificación de
distintos contenidos discursivos también han sido producto de fisuras y requiebros que al interior del
movimiento reflejan debilidad en el proceso, dado que en el seno del movimiento
emergen con fuerza un cúmulo de intereses particulares, dependencias
institucionales, carencia de liderazgo y falta de compromiso comunitario. Esta
situación permea toda la geografía política del movimiento y le reviste de una
costra plena de discontinuidades y dispersión que termina evidenciando una
paulatina erosión ideológica, una tendencia marcada hacia la fragmentación y en
última la deslegitimación institucional.
Otro factor que incide notablemente en el fenómeno
coyuntural del proceso organizativo del movimiento social es la notable
sensibilidad que las comunidades tienen frente a sus relaciones con los
sectores políticos y gubernamentales, ante quienes se vislumbra paulatinamente
una falta de consistencia al momento de las demostraciones de autonomía,
autogestión e independencia, sobre todo aquellas que se determinan
exclusivamente en el plano económico y operativo, lo que en últimas posibilita
que muchas organizaciones se sometan a largos períodos de anquilosamiento o en
su efecto a fuertes momentos de actividad, situación por lo demás crítica y
negativa al momento de la concreción y unidad del movimiento social.
9. Perspectiva
étnica del movimiento social de las comunidades negras del Pacífico :
Una aproximación a la reflexión en
torno a la perspectiva étnica del movimiento de comunidades negras del Pacífico
implica necesariamente una visión prospectiva de sus debilidades y fortalezas,
de la correlación de fuerzas que lo enmarcan, de la estructuración de espacios
de concertación en el escenario futuro definido desde las coyunturas, locales,
nacionales e internacionales. Se trata de un ejercicio que deberá situarse no
solo en el devenir histórico de las comunidades negras frente a su misión de
configurarse como auténticos sujetos sociales artífices de su propio
desarrollo, sino que además debe situarse en la complejidad política, económica
e institucional que envuelve una coyuntura mundial pensada y desarrollada desde
unos criterios filosóficos de tipo modernista, tecnocráticos y globalizantes,
que intentan romper fronteras nacionales y que buscan la desestructuración de
visiones locales con firme propósito de homogenizar y simplificar las
relaciones inter e intraculturales e imponer verticalmente nuevos imaginarios y
perspectivas de vida de los pueblos del planeta.
El concierto internacional le exige entonces a las
comunidades negras del Pacífcio y del país una estricta reorientación y un
repensamiento de sus perspectivas organizativas y filosóficas a fin de hacer
más coherente una práctica discursiva convincente, situada en la realidad y
capaz de sobrevivir a las exigencias de la modernidad.
La reflexión entorno al horizonte político de las
comunidades negras del Pacífico debe necesariamente partir de la
reinterpretación del legado histórico del proyecto de vida que los ancestros
trataron de implantar como estrategia de adaptación y sobrevivencia. No se
trata de una reflexión de corte romántico y dolosa, sino por el contrario, es
hacer un detallado esfuerzo de
compresión de la trascendencia histórica de la presencia del negro en
América y su valioso aporte al
desarrollo de una nueva cultura y a una nueva dimensión del desarrollo.
En este plano, el legado de los ancestros toma vigencia
legítima en la medida en que cada uno de los hombres y mujeres negras del
Pacífico estructuran su conciencia de Ser y sienten el deseo histórico y la
responsabilidad de perpetuar una cultura forjada bajo un largo proceso de lucha
por la reivindicación de un modelo de vida cultural y políticamente distinto.
La enseñanza de los ancestros le permite al movimiento
social no perder el norte de su razón de ser como actor dinámico capaz de
elaborar unos instrumentos metodológicos y estratégicos que hagan de las
comunidades unos sujetos sociales necesarios y aportantes a la urgente
transformación de unos sistemas sociales, económicos, políticos y económicos de
un país y que desean ser reformulados por una sociedad organizada bajo justos
preceptos democráticos y participativos garantes de la igualdad, la dignidad,
la vida y el trabajo.
El camino recorrido
por el Movimiento social, teniendo en cuenta sus rupturas y
continuidades históricas,
demuestran los logros en el proceso de
edificación de un proyecto de vida colectivo de las comunidades negra. No
obstante aun se está en los inicios de una compleja transformación social,
cultural y política de la mentalidad de los afrocolombianos, requerimiento
indispensable para la consolidación de una identidad política propia y unitaria
que se prospecte como una opción clara y legítima de poder.
Se trata de avanzar en un proceso autónomo e interno que
debe partir de la capacidad del autoreconocimiento como comunidad, pueblo y
etnia con capacidad y suficiencia para articular para un solo norte la
complejidad de la diversidad interna que la caracteriza. Esto es que las
comunidades negras deben nuclearse políticamente en medio de la apropiación de
su pluralidad de visiones e intereses.
De otra parte, dicho proceso debe ser consciente y
dirigido a permear los distintos espacios de la vida nacional desde donde se
toman y ejecutan las decisiones que enrutan el presente y futuro de la nación.
En este sentido, la construcción de un proyecto de vida colectivo con visión
étnica, que articule la diversidad interna de la población negra y permee las
altas esferas del estado, es sin duda un reto y propósito que implica partir de
las debilidades y fortalezas que giran en torno al movimiento social.
Debilidades :
Desde una visión interna y partiendo desde lo que se
tiene, se observa los siguientes elementos criticables del proceso de
construcción de un modelo de vida auténticamente posible para las comunidades
negras como grupo étnico :
El escepticismo.
Las
comunidades negras en el plano de lo político y organizativo viven en total
desconfianza y escepticismo respecto a su
capacidad de generar, a partir de la unidad, una fuerza política y
social propia e independiente. Esto debido no solo a la colonización histórica
del sistema político tradicional colombiano al interior de la comunidad, sino
también a causa del divisionismo, el caudillismo mal dirigido y el descrédito
del liderazgo.
La desconfianza y el escepticismo mutuo no permite una
sola sinfonía a la hora de las reclamaciones y concertaciones con el estado,
quien aprovecha esta circunstancia para tratar de neutralizarlos los procesos
organizativos y volverlos dependientes e institucionales.
El
desconocimiento de los antecedentes históricos. Es muy relativo el nivel de profundidad que en
general las comunidades negras tienen de sus dinámicas históricas,
socioeconómicas, de territorialidad y de conquista de logros estratégicos de
derechos colectivos. Aun en los contextos locales y regionales se nota la
carencia de elementos conceptuales sobre la realidad demográfica, económica y
tecnológica de la región , lo que impide hacer una evaluación y un diagnóstico
real de lo que son específicamente las principales problemáticas de las comunidades.
Además se tiene que el desconocimiento y la falta de información permite
generar un discurso descontextualizado y muchas veces desorientado y sin
fundamento.
La falta de un
análisis de coyuntura global.
Muchos sectores organizativos de la comunidad negra del Pacífico presentan
posicionamientos estratégicos carentes de sustentabilidad e informaciones
actualizadas que deben tenerse en cuenta a la hora de evaluación y valoración
del mapa de relaciones, potencialidades y conflictos que desde el plano nacional
y global deben tenerse en cuenta como fortaleza en la defensa de los intereses
de la comunidad negra.
La limitada
cobertura de los procesos organizativos. Las expresiones organizativas de las
comunidades negras atraviesan por un problema estructural de cobertura y
concientización de la mayoría de la población negra tanto urbana como rural en
el Pacífico. Un gran porcentajes de comunidades, familias y personas no han
sido sensibilizados por el sentimiento organizativo, situación que permite una
mayor exposición a procesos de asimilización, fragmentación comunitaria y
despersonalización social y cultural por
parte de un grueso de la población negra que no tiene sentido de pertenencia
étnica.
La cultura
excluyente de la sociedad colombiana. Colombia es un país característico de
la negación de la diferencia y la pluralidad, pese a que lo contrario se
contempla en los regímenes jurídicos y constitucionales. La mayor parte de la
ciudadanía aun tiene incrustada la visión hispanocéntrica, practica el racismo,
la discriminación y la interpretación maniquea de los buenos y los malos.
Las fortalezas.
Pese a las debilidades enfocadas, el movimiento social de
comunidades negras goza de unas ventajas que le han permitido avanzar
paulatinamente con fuerza y dinámica en torno a la necesidad de construir un
proyecto de vida autónomo y con sentido étnico.
Los instrumentos
jurídicos y políticos. La
lucha histórica de las comunidades negras han permitido un logro significativo
en la conquista de sus derechos. Reflejo de ello es la ley 70 de 1993 y su
proceso reglamentario y que en consecuencia se expresa en le reconocimiento de
unos instrumentos jurídicos garantes de sus derechos colectivos-
La diversidad de
expresiones Actualmente
las comunidades negras atraviesan por una proliferación de expresiones
organizativa que en primera instancia afectan la unidad política y discursiva
del movimiento social, sin embargo una orientación ideológica de la dispersión
sería una aporte a la construcción de un proyecto político serio y autónomo.
El
posicionamiento institucional. El Pacífico
colombiano y sus habitantes en los últimos años han pasado a ocupar espacios de
participación e interlocusión interesantes que cuentan con suficiente confianza
política por parte de algunas instituciones del estado, que dentro del marco de
la democracia participativa asumen la responsabilidad de direccionar y
fortalecer los procesos organizativos afrocolombianos.
La
sensibilización de la sociedad civil. Si bien gran parte de la sociedad es y ha sido
indiferente a la causa de las comunidades negras, es necesario reconocer que
ciertos sectores de tipo académico, artístico, político y comunitario han
logrado ser consecuentes con la voz de las comunidades negras, situación que
los convierte en aliados estratégicos del proceso de las comunidades negras.
Acompañamiento
institucional. Además
de un adecuado análisis de la situación diagnóstica de las incidencias que
distintos factores afectan contextualmente el proceso de construcción del
proyecto de vida de las comunidades negras, vale la pena reseñar que este
proceso no se edifica solo con las comunidades o sectores sensibilizados con la
problemática étnica. Se trata de un esfuerzo que exige el decidido aporte de
diversos actores comprometidos con la transformación radical de este país de
acuerdo a los mandatos constitucionales
de 1991. En este sentido, el proyecto debe estar acompañado por
institiciones, del estado, las instancias legislativas, la iglesia, los movimientos
sociales, las comunidades indígenas, la solidaridad internacional.
La participación
ampliada de la comunidad negra. Al interior de las comunidades negras es necesario que el
movimiento social se nutra de cada uno de los niveles que componen en grueso de
la colectividad, incluyendo en ello a los indiferentes, a los desinteresados y
a los desprevenidos que igualmente tienen opinión y cuentan a la hora de las
definiciones trascendentales. Se requiere entonces promover encuentro de
visiones e intereses que permita la identificación del mapa de relaciones
intraétnicas, los conflictos y los deseos y posibilidades que cada componente
de la comunidad negra teje de forma independiente. Esta diversidad de actores
aportantes al proyecto de vida colectivo de las comunidades negras es un factor
que enriquece el proceso, pues la etnicidad debe construirse del cúmulo de
múltiples significados sobre el sentir,
el interpretar y el ser afrocolombiano.
10 Suma.
En síntesis, avanzar en la estructuración de un proyecto
de vida y desarrollo de las comunidades negras del Pacífico construido como
propuesta política del movimiento social, obliga a tener en cuenta algunas
consideraciones de tipo metodológico :
1) Las comunidades negras del Pacífico en
unidad de su movimiento social deben apoyarse en un método de concertación y
participación de toda la colectividad con miras a la definición de sus
intereses como grupo étnico, este método no debe ser del todo discursivo sino
más bien entendido como una práctica de fortalecimiento desde las bases locales
(organizaciones y consejos comunitarios) hasta llegar a las instancias y
espacios regionales y nacional mixtos y autónomos.
2) Es necesario un entendimiento ajustado
y preciso de la realidad de las comunidades negras en el plano de los
escenarios nacionales e internacionales de fin de siglo. Esta reflexión debe hacerse bajo una mirada retrospectiva
que parta desde la historia y del legado de los ancestros superando el lamento
de la esclavización y el ostracismo de la discriminación característicos de
muchos sectores al momento de buscar nostálgicamente huellas de africanidad,
para mas bien centrarse en le proceso de reconstrucción de culturas propias
dentro de la configuración multiétnica del suelo colombiano.
3) Este proyecto igualmente requiere de la definición de un marco
político y conceptual propio, que juegue como derrotero ideológico del
movimiento social. La definición de este marco necesita del esfuerzo del
conjunto de tendencias organizativas quienes tienen el reto de identificar unos
lineamientos en medio de un escenario de unidad, convivencia y voluntad.
LA
CUEVA
-Documento
Interno-
Hermanos y hermanas, hoy nuestro Pacífico
esta de moda, siempre ha estado de moda.
Los otros y los demás lo han querido, han querido sus risas, sus
miradas, sus lluvias; han querido la calidez de su tierra, el aliento de sus
paisajes y la bondad de sus flores. Pero por encima de todo, han querido su
insondable riqueza, abrirle sus entrañas, descuartizarlo a mordiscos y
repartirlo en la galería, sin importar la suerte ni la vida de sus dueños
ancestrales : Afrocolombianos e
indígenas.
Quizá mañana ya no sea nuestro. Un gran dragón de cerca o de lejos, llega a
conquistar de nuevo, a expropiarnos, desterrarnos y en el mejor de los casos,
convertirnos en fieles peones de su desarrollo.
Llega con su misión suicida encomendada por los poderosos, por los de
Nueva York o Singapur, por los modernistas o neoliberales, por todos y cada uno
de aquellos que en el nombre de la globalización, aniquilan las diferencias,
imponen la homogeneización y destruyen todo a su paso.
Hermanos, es ya la última noche, novena de
alabaos y Santo Dios, requiem por el alma de un ser del pacífico que no
sobrevivió.
¿Lo
podemos evitar ?, ¡Seguro que si !, ¿Qué hacer ?
Este es el Pacífico posible, el de aquí, el
de ahora, tal vez el de mañana y siempre.
Pero sabemos que si trabajamos duro, de codo a codo, palancazo a
palancazo, en minga o cuadrilla, podemos evitar el desastre y construir el
pacífico de nosotros, ese Pacífico de nostalgia, de inspiración, de tardes de
aguacero, de brisa marina, rios, pianguas, montes y poblados.
Imaginamos un Pacífico de alegría, dignidad y
esperanza, un Pacífico de goce y frenesí, un Pacífico donde quepamos todos,
inclusive, los otros, pero respetándonos.
Un Pacífico de trabajo, de realización de sueños, de conjuración de
frustraciones, de alborada y espiritualidad.
Imaginamos un Pacífico donde se regocije la vida.
Hermanas, lograr el Pacífico imaginado, el
deseado, el de nosotros, requiere de sacrificio, sudores, deseos y fe :
1. La disposición de nosotros.
El Pueblo Negro del Pacífico debe dejar de
caminar disperso, endundado y aislado.
La falta de unidad, coherencia y claridad en nuestras aspiraciones, el
individualismo enfermizo y secular nos golpean cruelmente, nos despersonalizan
y confunden.
A veces actuamos sin sentido de lugar,
pertenencia y unidad. Nos engañamos unos
a otros, vivimos con máscaras, decimos ser negros pero nos preocupamos por
parecernos al otro, y ni siquiera somos el otro.
Ahora que hemos acordado un proyecto de Vida,
-a instancia de la agenda Pacífico XXI-, debemos consolidar nuestra
organización para defenderlo y aplicarlo, y consolidar la organización implica
que tanto en lo social como en lo político-administrativo debemos ser
consecuentes, debemos contar con voceros autorizados y debemos ser garantes de
la construcción, revisión y ajuste de nuestro pensamiento autónomo, así como de
su direccionamiento y control, incluyendo la observancia de una disciplina
rigurosa.
2. Nuestros rostros, nuestra hermandad.
La construcción de un Proyecto de Vida debe
hacerse con sentido de nuestro ser, de la esencia que nos representa como
personas, como colectivo, como etnia. Se
trata de una apropiación auténtica de los sentimientos, expresiones, cosmovisiones
y singularidades de la afrocolombianidad.
Hablamos entonces de la identidad, motor de
la unidad, síntesis de nuestros deseos, coraza de la etnicidad.
¿Pero
somos auténticos, sinceros y singulares ? Decimos vivir un verdadero derroche de
identidad y de hermandad, sinembargo caminamos en las tinieblas de la falsa
identidad, del engaño de nuestra mirada y en medio de la desgracia del egoísmo
que a veces sobresale, despojándonos la postiza y mísera valoración de la
cultura, la vida y el territorio.
3. Convivencia Armónica.
Aunque la historia de la humanidad registra
un rosario de conflictos permanentes, sin que haya identificado el método para
sus tratamientos, para el caso de la Comunidad Afrocolombiana, la situación ha
sido diferente, nos hemos caracterizado por vivir en armonía, no sólo como
humanos, sino también con el entorno, y en ese sentido, cuando alguna
diferencia surge, no escatimamos en el tiempo para de una manera dialogal,
resolverla.
Sin embargo hoy, ese Pacífico de remanso y de regocijo agoniza
y recorre sus pasos como alma triste y compungida que el fuego le ha quemado su
alegría. Nuestros Pueblos son frágiles
víctimas, el miedo se apodera indolente, la gente ya no duerme, huye
despavorida. Es la guerra..., la guerra de los otros contra nosotros. Una cruel estrategia de los poderosos, para quedarse con nuestro
último hálito de vida y dignidad :
El Pacífico.
Hermanas y hermanos, la hora de morir es una
sola, llenémosno de valor, dejemos el miedo y con nuestra tradicional defensa de
la vida y estrategia dialogal de resolver nuestras diferencias, emprendamos el
camino para devolverle a nuestro Pacífico su condición natural de paz y que
vuelva a ser nuestro Pacífico de ensueño.
Dada en el Pacífico, en la Casa de Encuentros
en una tarde de sol caliente y pegajoso, a los 7 días del mes de Abril del
2.000. Año 0 de la Reflexión.
POST-DATA
Solicitamos a cada uno de nosotros y desde
ahora, la aplicación del principio de control irrestricto a la información y
nuestro conocimiento.
(Ítems 5 art. 2 ley 70/93)
La
región además de cubrir los departamentos Cauca, Chocó, Nariño y Valle, permite
reconocer 4 subregiones geográficas: 1.Depresión
Pacífica, que comprende desde la zona litoral del mar hasta los 500 mts 2. Región Norte, que comprende la parte
norte de la costa del Pacífico incluída la región del Darién, el parque de los
Katíos y la zona de Urabá. 3. Región
Central, que comprende la zona de selva húmeda del norte, la selva pluvial
central (Atrato) y la región del San Juan. 4. Región de Tierras Altas, que cubre los municipios del Carmen de
Atrato y San José del Palmar.
Palacios Preciado Jorge La trata de los negros por Cartagena de Indias.
Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Tunja. 1973, pág 23.
Germán Comenares Historia Económica y social
de Colombia Tomo II Popayán una sociedad esclavista (1680 -1800), primera
edición. La carreta, Medellín. 1979, pág 39
Se
estima que durante el siglo XVI y XIX unos 9 millones de africanos fueron
traídos esclavizados al Nuevo Mundo, gracias al comercio esclavista dominado
por Francia, Inglaterra y Portugal y Holanda (Esclavitud en la costa pacífica Fernado Jurado.pág 105)
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