ENTRE GLOBALIZACIÓN Y CULTURA DEL PACIFICO Douglas M. Cujar Cañadas Arquitecto.Quibdó 21 -01- 2006.

 

Tertulia Cultural, Quibdó 21 -01- 2006. 

“En África, un anciano que muere es una biblioteca que desaparece” Hampate Bä

 

INTROITO


 

Deseo aprovechar esta ocasión para poner a consideración de la comunidad académica la pertinencia en el tiempo y espacio de la importante oportunidad de volver a mirar nuestro patrimonio a partir de lo que la  Convención de la UNESCO sobre Salvaguardia del Patrimonio Cultural nos permite. De ahí la necesidad de hacer unas reflexiones al interior de nuestra comunidad, portadora de un legado inmaterial de relevante significación que  considero de  acentuado valor patrimonial, sobre las expresiones culturales fundamentales que debemos salvaguardar para proteger la identidad cultural de nuestro pueblo negro e indígena.

 

Deseo que este mensaje nos oriente, hacia una mayor significación patrimonial y agradezco el reconocimiento que con esta invitación me hacen, al considerar que la defensa del patrimonio material e inmaterial es tema para tenerlo en el orden del día de tertulias, conferencias y congresos por su significado, valor, importancia, potencialidades y por que no por sus vulnerabilidades.

 

Estas reflexiones intentan contribuir a que ustedes, como futuros gestores, animadores y comunidad portadora, valoren su patrimonio cultural y propaguen acciones para que siga vigente en nuevas generaciones.

 

EL LLAMADO A LA PROTECCIÓN PATRIMONIAL

 

La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura, UNESCO, aprobó el 17 de Octubre de 2003 la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial *1 fijó las definiciones, las manifestaciones que han de protegerse, las medidas a tomar para salvaguardarlo, preservarlo, protegerlo y las funciones del Estado Parte para asegurar su protección. Para lo último, el Ministerio de Cultura  se ha asegurado de constituir los órganos de protección y las medidas para las declaratorias de las manifestaciones que consideremos sean patrimoniales. Como he venido insistiendo de tiempo atrás sobre la necesidad vital de buscar la declaratoria de   las Fiestas de San Pacho, que recoge expresiones musicales, danzarias, culinarias y festivas como representación de la cultura del Pacífico, me atrevo a seguir insistiendo y defendiendo mis postulados.

 

No es que pretendamos patrimonializar  todo, ni que veamos todo con un valor sacralizado, creemos que “La intención de buscar las declaratorias patrimoniales corresponda a un futuro imprevisible “de nuestra cultura.  Conocedores de cómo ha sido la evolución de las manifestaciones folclóricas, expresiones musicales y sonoras, la danza y la expresiones rituales, escénicas, ceremoniales y actos festivos que hacen parte de la tradición cultural de la chocoanidad como una de la bases etnológicas que le da continuidad a este conglomerado humano en el territorio del Pacifico colombiano. Estas manifestaciones han permanecido en la memoria colectiva de la comunidad por muchas generaciones sin dejarse influenciar. Pero permítanme expresar el temor que siento por nuevas corrientes o “aires modernos” que influyen en la juventud y los impulsa a “cambiarla o modernizarla”. Resulta tarea fácil predecir lo que pasaría si no abordamos políticas culturales y acciones que las protejan y aseguren el sostenimiento y la transmisión de este patrimonio inmaterial.

 

En ocasiones nos cuestionamos sobre nuestras propias dudas “Quizás se trata de un repliegue del pasado frente a la carencia del presente o es algo de nostálgicos” *2.   

 

PROTEGER LAS FIESTAS Y LA MÚSICA DE UNA  POSIBLE ACULTURACIÓN.

 

Al considerar algunas facetas que se expresan en las celebraciones mas tradicionales de la raza negra en el Pacifico colombiano como es la Fiestas de San Pacho, de amplio arraigo popular, observo que de continuar programándolas sin percatarnos de la necesidad de protegerlas, ese legado tan amplio, en una épocas de cambios, tenderá a sufrir deterioros.

Quizás a futuro reconozcamos y aceptemos la verdadera dimensión de practicas, representaciones y expresiones como el disfraz, las comparsas, los gozos, las balsadas, el revulú y la música, cuando todo cambie a expensas de una globalización mal entendida. Cuando los limites de la cultura se desborden y se descubran que han sobrevivido pocos elementos culturales de otras naciones,  entonces, nos preocuparemos  por revalorar la nuestra, que se apegó a unos sentimientos de identidad que heredamos y supimos darle continuidad para que la nueva generación de cultores e interpretes conserven como un bien sagrado. Quizás para ese entonces, habremos asumido y agrandado el compromiso con la chocoanidad que supo mantener  los usos y costumbres transmitidos; que  generación en generación salvaguardaron y sostuvieron como su identidad cultural frente a la intromisión de culturas foráneas como solemos llamarla. Quizás para ese entonces, frente al evidente cambio, reconozcamos su valor patrimonial.

 

Un ejemplo claro de esto, fueron las decisiones de impedir la interpretación de Reguetton en las Fiestas de San pacho y de las Mercedes en Istmína, que impusieron las directivas. Son medidas que se tomaron para garantizar y proteger la divulgación de la música del Pacifico para aceptar el compromiso cultural de protegerlas del peligro de deterioro y a los efectos del proceso de aculturación que puede sufrir la comunidad receptora de las manifestaciones musicales.

 

Por fortuna, hay una corriente de gestores, hacedores de cultura, folcloristas, teatreros, artesanos y músicos, que se han apoyado en practicas culturales del pasado para alimentar unos y preservar los otros la música y las manifestaciones festivas de una posible aculturación consentida afortunadamente por pocos jóvenes. Sus elaboraciones y creaciones constante  calificadas por legos como geniales, son hechos que ha ampliado la mirada para un mayor conocimiento nacional de nuestra cosmovisión, de nuestra relación  histórica hombre – naturaleza, que a través de muy buenas inspiraciones creativas ratifican la rica diversidad cultural, crean herencias y fortalecen y aseguran nuestras memorias, que al final no son más que la construcción de obras con valores patrimoniales para nuestras comunidades, que nos acerca con el pasado e induce a revalorar las particularidades de su legado cultural. Un ejemplo clásico es el producto musical “Cuentos, Contados, Cantados“de Zully Murillo. Es una de esas obras que ratifica este discurso musical,  crea y fusiona los cuentos infantiles y relatos populares con la canción, y nos demuestra como recrear aires musicales sencillos, a pesar de que en la actualidad encontramos una explosión de sonidos vacíos y de mensajes sin sentido y verdaderamente fatuos. La educadora Zully, nos comunica en un mensaje simple, las enseñanzas de pescar cocó y pemá con varita de pichindó; da una lección de cómo se torea una culebra o conmo se coba una batata mora; trae a la memoria narraciones de vacalocas, madremonte, patasola, y del moan de ichó. La compositora, ratifica la creencia popular de mitos y leyendas del terruño, que ratifican nuestros valores y la relación con la naturaleza, madre providencial. Ratifica     nuestras creencias para revivirlas y  transmitirlas a las nuevas generaciones.

 

Entonces, no es difícil descubrir como festivales como el Petroneo Álvarez en Cali o las Fiesta de San Pacho en Quibdo, apoyados en la música del Pacifico, se nutren de las creaciones de un significativo número de maestros de la música, como: Alfonso Areiza , Jairo Varela , Alexis Lozano, Octavio Panesso, Leonor y Américo Murillo, Hansel Camacho, Hinchao, Los Klinger, Panadero, Augusto Lozano, Nino Caicedo, Richi Valdez  y Alfonso Mosquera (El Brujo: el que más sabe),  artistas talentosos, que gracias a su legado y la inclusión de sus productos en la industria cultural, expresan un lenguaje cuyo sentido identitario se desenvuelve en el contexto de las representaciones folclóricas de nuestra tierra. Esto nos obliga a considerar y afirmar que tenemos un “santuario de la música” para guardar y conservar como un tesoro.

 

Gracias a ello, somos reconocidos en el concierto nacional por las particularidades de nuestra cultura, como anota el antropólogo Jhon Antón Sánchez   a raíz de la construcción de la región cultural, “el proyecto de identidad regional del Pacifico se esta construyendo a partir de fenómenos identitarios colectivos como la música, la educación, la literatura y las manifestaciones populares propiamente urbanos como modas, carnavales y festividades. El éxito de estos fenómenos identitarios colectivos ha conllevado (a) que la hegemonía Nacional a través de sus industrias culturales y los circuitos comerciales de consumo reviertan su mirada al Pacifico y obliguen un cambio de mirada” *3.

 

LA IDENTIDAD DE LA NACIÓN CHOCOANA *4

 

La aptitud gubernamental en el pasado, de una mirada del país nacional a partir de una visión etnocentrista, impidió reconocer y apoyar las diversidades culturales como una fuente de innovación, de cambio a través del progreso material de sus comunidades, dejando de  apoyar sus creatividades. Por eso nos atrevemos a pensar que el viraje en la cultura que impulsó la Constitución del 91, se basó en el hecho de reconocer que la diversidad cultural es cuestión de supervivencia del concierto de  naciones pluriculturales en Colombia. La preservación de la música, los saberes, las tradiciones gastronómicas y las fiestas como testimonios de la identidad de la Nación Chocoana vinculada con su tradición “se relacionan íntimamente con todas las acciones que tienen que ver con las memorias colectivas y obviamente, con los intentos por resaltar u olvidar, silenciar o privilegiar determinados relatos a partir de los cuales los individuos y los grupos construyen sus referentes de identidad” *5.

 

En una época de globalización cuando predomina la movilidad de productos y personas, inclusive de grupos enteros, de una época generadora de amplios y profundos desarraigos “el concepto de identidad empieza a diluirse y con esto las políticas culturales por preservar una identidad  que se ha construido por siglos. Por eso, me asiste serios temores por “lo global que empezó por ser un fenómeno económico, (y) se proyecta hoy en una dimensión cultural, de una mundialización de las culturas” *6.

 

Mi llamado a las nuevas generaciones  es para proteger nuestra cultura pacífica frente a los embates económicos y culturales que pretenden arrasarlo todo. No olvidemos la sentencia: “Hay luces en la poterna”, y como guardianes de la heredad cerremos fila a la preservación de nuestro patrimonio material e inmaterial frente a las nuevas corrientes económicas y culturales pretenciosas de desplazarlo todo inclusive de hacernos hombres y mujeres parias, aun en nuestro territorio. A la nueva generación de activadores culturales les asiste la misión de defender y aportarle a ese legado construido por siglos. No olvidar que a pesar de la diáspora africana, que produjo un proceso de desarraigo, deculturativo, nuestros antepasados  lograron “la construcción de una cultura radicalmente diferente al resto de Colombia”. *7. Ellos, conservaron en la memoria e irrigaron un legado cultural por el Pacífico colombiano con muchos sacrificios frente a la negación de sus prácticas. Por todo lo anterior, debemos estar seguro de su compromiso en la construcción de la identidad cultural y afirmar como lo dice el arquitecto Saldarriaga Roa “cada generación aporta y elimina algo. Lo que sobrevive, sumado a los aportes, se traslada a otras generaciones”.8

Hoy nos vemos enfrentados a la certeza de ser individuos portadores de una cultura atávica que sobrevivió por los aportes y el compromiso de nuestros ancestros por mantener la herencia, a pesar de las transformaciones que un mal llamado desarrollo ocasiona. “Ya los abuelos que son memoria viva, por los cambios en la historia no serán mero olvido, son materia para el documento”. “La tarea es transformarlos de sujetos de la memoria en objeto de la memoria, so pena de transformarnos, pese a nuestra juventud, de amos de nuestra memoria en esclavos de la memoria de otros”.9

 

 

 

 

DOUGLAS M. CUJAR CAÑADAS

Arquitecto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PIES DE PÁGINAS

 

1. Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, Resolución del 17 de Octubre de 2003.

2. Edgar E. Bolívar, Viaje a la memoria.

3. Jhon Antón Sánchez,

4.  Rafael Perea Chalá. La Nación Afrochocoana. Ensayo.

5. Edgar E. Bolívar, Cultura y Ciudad. Patrimonio y Política Cultural Urbana. Editorial UniNariño. Pág. 174.

6. Armando Silva, Cultura y Globalización. Lo público frente a lo global. Pág. 217.

7. Íbidem 4.

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