Las tergiversaciones históricas de Zapata Olivella POR: JOSÉ E. MOSQUERA
El maestro Manuel Zapata Olivella, en las declaraciones que concedió en el artículo “Desplazamiento, éxodo afrocolombiano” a Lecturas Dominicales, incurre en tergiversaciones históricas con el propósito de resaltar el liderazgo de dos personajes negros y atribuirles la paternidad la “emancipación” administrativa del Chocó: Sofonías Yacub, “quien logró que el Chocó fue Intendencia” y Diego Luis Córdoba “quien como primer senador chocoano logró que el Chocó fuera departamento”. Amén de otras inexactitudes, pero que solo nos ocuparemos de dos. Que manera tan simple y superficial como el maestro Zapata Olivella acomoda los hechos para enaltecer las ejecutorias de unos líderes que como los presenta no hace más que tergiversar la historia con el fin de destacar unos “triunfos”y por consiguiente opacar los méritos de otros líderes que sin exclusiones de tipo racial durante varias décadas el siglo XIX y el XX lucharon en la consolidación del un proyecto de autonomía política y administrativa.
De
esa misma invisibilidad histórica que tanto habla el maestro Zapata Olivella
cuando se refiere a los blancos o
mestizos contra los aportes de los
negros al desarrollo de los países de América,
a hora de una manera sutil la esta aplicando en sentido contrario, de los negros contra los aportes de otros
chocoanos y líderes de otras regiones del país que sin distinciones étnicas lucharon
por el desarrollo y el progreso de la sociedad chocoana.
En
la historia universal existen innumerables ejemplos de la mitificación de
muchos personajes que los han levado a la categoría de seres sobre naturales y
sobre ellos han tejido todo un enjambre de mitos y leyendas, y Diego Luis
Córdoba, es uno de esos ejemplos, pero que si se profundiza en un escrutinio
histórico serio y desapasionado quedará al desnudo muchas facetas oscuras de su
pasado y que sus biógrafos celosamente ocultan para evitar el derrumbamiento de
la farsa que ideológicamente han creado.
No
fue Sofonías Yacub, quién lideró el proceso de la creación de la Intendencia ni
Diego Luis el padre de la departamentalización del Chocó, fue todo un proyecto de autonomía
regional que construyeron unos
dirigentes paso a paso durante varias
décadas. Y esta es la otra cara de historia del Chocó que el país no conoce y
que paulatinamente algunos intelectuales y políticos negros han querido ocultan
por conveniencias ideológicas y políticas.
Desde
la constitución de 1821 que dividió al país en siete
departamentos, el Chocó pasó a formar parte del departamento del
Cauca y desde la segunda mitad del siglo XIX un grupo de dirigentes entre
liderados Nicomedes Conto y luego por Eduardo Ferrer, Vicente Torrijos Régulo
Ibáñez, Manuel María Lozano, Manuel Valdés, Emiliano Rey y Gonzalo Zúñiga,
Carlos Ferrer, Rodolfo Castro Torrijos, entre otros, plantearon la separación del Chocó y su anexión bien fuera
a Antioquia o a Bolívar o en su defecto su autonomía administrativa.
El
movimiento secesionista del Chocó no fue ajeno a todo el proceso que se venía
incubando desde muchos antes que Manuel Murillo Toro plateará en los años
cincuenta del siglo XIX la desmembración del Cauca. Era evidente que mucho antes de la derrota
militar del General Tomás Cipriano de Mosquera en 1867 se venía gestando un gran
movimiento cuyo fin era el debilitamiento de los poderes políticos y militares
de los caudillos caucanos.
En
1888 el Presidente Carlos Holguín, presentó al Congreso una propuesta de
reforma constitucional que buscaba dividir al Cauca en tres departamentos pero
la iniciativa no prosperó. El siglo XX comienza en el país con dos hechos
transcendentales que van a marcar un hito en la historia nacional. La Guerra de
los Mil Días y la separación de Panamá. Estos dos hechos hacen que la clase dirigente
inicie a pensar seriamente cómo desactiva los focos de las discordias regionales
que habían propiciado varias de las
guerras civiles en el siglo XIX.
Después
de los hechos de Panamá existía un
profundo temor a que dadas las características de los poderes que tenían los
caudillos del Cauca, este territorio siguiera los pasos de Panamá. Uno de los
líderes que promueve de nuevo el proceso división territorial del país es Rafael Uribe Uribe. Aún más, el gobierno
empezó a preocuparse por el abandono del Chocó. Ese miedo sobre las
posibilidades de separación del Cauca, y
por ende el Chocó, único territorio en un futuro podría construir el canal
interoceánico fueron unos de los tantos los motivos que llevaron a la creación
de la Intendencia del Chocó, y desde luego, el comienzo de la desintegración
sistemática del Gran Cauca.
En
la erección de la Intendencia del Chocó se conjugaron múltiples intereses
políticos y económicos que fueron muy bien capitalizados por los líderes
chocoanos denomínense negros, blancos o mestizos. Por un lado, estaban las
aspiraciones que tenían los antioqueños en obtener salida al mar y que no había
podido lograr desde la segunda mitad del siglo XIX por la solidez política que
tenían los dirigentes caucanos, pero que con una Intendencia recién creada y
débil, las cosas sería a otro precio. Del otro lado, estaban latentes las
reclamaciones territoriales de Panamá
hasta la desembocadura del río Cacarica y parte de la costa Pacífica del Chocó
y los que eso, podría significar con el
apoyo de los Estados Unidos a las aspiraciones de la nueva república.
Todas
esas coyunturas políticas permitieron que consumara el proyecto de autonomía
regional que venía desde la mitad del siglo XX. El ascenso al poder de Rafael Reyes significó
la estocada final de la unidad política del Gran Cauca con la creación de
los departamentos de Nariño, la Intendencia del Chocó, Caldas y luego de su caída el Valle. En conclusión,
no fue un movimiento liderado por Yacub que permitió la creación de la Intendencia
del Chocó sino una serie de acontecimientos políticos y económicos que
desembocaron en la secesión del territorio chocoano, donde sin lugar a dudas
jugó un papel trascendental Rafael Uribe Uribe.
De Intendencia a Departamento
La otra tergiversación que hace el maestro Zapata de
atribuirle la paternidad de la creación del departamento del Chocó a Diego Luis
Córdoba para mostrar su liderazgo político como negro, y esa afirmación del
maestro no es cierta. En 1918 un grupo de chocoanos solicitó al Presidente
Marco Fidel Suárez, la erección de la Intendencia en departamento. En efecto,
el Presidente Suárez, el 20 de julio de 1919 presentó a consideración del
Congreso la iniciativa. Proyecto de ley que fue discutido en ambas Cámaras pero no
fue aprobada porque el Chocó no reunía los requisitos constitucionales para
convertirse en departamento: no tenía ni el número de habitantes ni las rentas
suficientes que exigía la constitución.
Ese
movimiento que fue liderado por Jorge Valencia, Heliodoro Rodríguez, Delfino
Díaz Ruiz, Emiliano Rey, Reinaldo Valencia, Francisco José Chaux, Jorge
Valencia Lozano Eliseo Arango, Salomón Salazar, Gerardo García Gómez, Emilio
Meluk, Gonzalo Zúñiga, Gregorio Sánchez y Alfonso Meluk entre muchos más. Este
era grupo de líderes e intelectuales que desde el comienzo del siglo habían
adquirido una homogeneidad en la defensa de las reinvidicaciones sociales,
políticas y económica de la región y se habían convertido en los exponentes de
una identidad regional independiente de los nexos económicos, políticos y
sociales que en el pasado se habían tenido con el Cauca, Antioquia y Bolívar.
Y
fueron estos chocoanos que retomaron las banderas de la generación pasada que
incubó el movimiento de autonomía regional y unos de los líderes más importante
de ese proceso fue Alfonso Meluk, quién en 1926 creo una Junta de Acción
chocoana encargada de la promoción de la propuesta de la departamentalización.
A partir de los años treinta cuando Diego Luis
Córdoba, llega al parlamento, junto con Adán Arriaga Andrade, Manuel Mosquera
Rivas y el mismo Alfonso Meluk, entre otros, asumieron la promoción de la
iniciativa, los proyectos de ley que se presentaron en la década del treinta y
el cuarenta sobre este asunto, no fueron presentados de manera exclusiva por
Diego Luis Córdoba, en una lectura de los anales del Congreso de la época dan cuenta de los hechos aquí
expuestos.
Todos
los chocoanos sin distinciones de partidistas lucharon durante 25 años para que
el Congreso de la República aprobará en 1944
reforma constitucional eximió al Chocó de los requisitos poblaciones y rentas
para poder convertirse en departamentos.
A
pesar que había unidad en la conciencia de la mayoría de los chocoanos de la
necesidad de la creación del departamento. Internamente había una fuerte
agitación política con una gran dosis racialista entre el sector político
Liberal de Diego Luis Córdoba contra otras fuerzas políticas. Es decir, en la época el Chocó no fue ajeno a
los enfrentamientos políticos entre liberales y conservadores.
Es
evidente que el ascenso político de
Diego Luis Córdoba, dentro del liberalismo, estuvo sustentado una estrategia
electoral de enfrentar a los negros
contra los mestizos y sobre esa estratagema
sostuvo su lucha por el control del poder
en contra del sector liberal de Adán Arriaga Andrade, el mismo que el maestro
Zapata destaca cuando afirma “ a partir del comienzo del siglo XX empezaron a
acceder al parlamento afrodecendientes como Isaac Robles, Manuel Mosquera
Garcés, Adán Arriaga Andrade...”.Y si era afrodecendiente porque fue blanco de los ataques de política
segregacionista de Diego Luis Córdoba. Esta es una evidencia de las profundas
contradicciones que tienen muchos intelectuales negros. Para unos Adán Arriaga,
Manuel Mosquera Garcés y otros mestizos fueron los exponentes de las élites
racistas que controlaban el poder y para
otros fueron destacados líderes los afrodecendientes en Colombia, ¿Qué
ironías?.
Astucia
que le permitió derrotar a sus adversarios y autoproclamarse el padre de la
creación del departamento y de paso ocultar por conveniencias políticas,
aspectos fundamentales en la consolidación de un proyecto político regional que
venía desde el siglo XIX.
De
allí que muchos chocoanos se manifestaron abiertamente opuestos a la forma de
hacer política de Diego Luis Córdoba. Uno de ellos fue Enrique Acero, que en
una carta que envió al Ministro de Gobierno en 1946 denunció “hondo problema
racial nacido de una inconsciente agitación cuya merced se favorecen
aspiraciones e intereses personales, agitación que trata de perturbar la
tranquilidad social, es una pugna racial estimulada con finalidades políticas
de unos líderes que están dividiendo al pueblo entre negros y blancos para
sacar provechos políticos”.
La
política populista que comenzó a enarboló Diego Luis Córdoba, en el fondo dio
al traste con el proyecto de identidad regional bien cohesionado que se venía
impulsado desde el siglo anterior. Un proyecto político de una identidad y de
una visión de regional dentro de la diversidad y con unas proyecciones económicas,
políticas muy bien definidas fue reemplazado por un ideario político racista,
individualistas, con una gran dosis de culto a la personalidad de este
personaje y con dos ingredientes nefastos: la corrupción y la politiquería, y
las consecuencias de ese diabólico engendro están a la vista de todos los
colombianos.
En
efecto, de esa forma de hacer política con base en el color de la piel, pero
sin un compromiso profundo con el progreso de una sociedad surgió una nueva
clase dirigente con aspiraciones más personalistas que colectivas que ha sido
incapaz de consolidar el sueño de los pioneros y fue allí que el Chocó se
jodio. Es decir, no estaban lo suficientemente preparad ni éticamente ni
administrativamente para gobernar su región.
Estrategia
electorera que invisibilizó toda un trabajo de una clase dirigente que se había
preparado y planificado el desarrollo sobre la base de la autonomía
administrativa fue reemplazada por otra por
conveniencias raciales y la pregunta que surge de todo esto es ¿cuales
han sido los resultados de la forma de hacer política que impuso Diego Luis
Córdoba en el Chocó?, la respuesta es obvia, los resultado están a la vista. El
Chocó se encuentra sumergido en una situación caótica y la culpa no es del todo
del Estado sino la incapacidad su clase
dirigente.

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