Notas para la historia de los movimientos cívicos en el Chocó durante el siglo XX . Por : RAFAEL PEREACHALÁ ALUMÁ. QUIBDÓ Abril 2006.
INTRODUCCIÓN.
El departamento
del Chocó ha protagonizado una historia desconocida para Colombia y marginal
para la misma academia. Su condición de pueblo periférico y marginalizado, a lo
cual se le suman los prejuicios raciales, hacen que su devenir sea virtualmente
oculto.
Las líneas que
abajo escribimos tienen por objeto sacar de la memoria de algunos actores
episodios en los cuales su pueblo, se ha movilizado en busca de un mejor estar.
Se buscan antecedentes históricos, que expliquen el presente.
Para construir
este texto no hemos valido de la técnica etnográfica llamada entrevista a
profundidad, de técnicas de evocación y la consulta de la fuentes escritas. Un
gran escollo nos tropezó, los protagonistas del movimiento cívico de la lucha
“contra la desmembración”,de 1954, alegan tener serios problemas con la memoria
retrógrada y lo que es peor, los grandes personajes como: La poeta Teresa
Martínez de Varela, Gabriel Meluk Aluma, Tomás De Aquino Moreno, Aureliano
Perea Aluma, Alfonso Meluk Salge, la dirigente popular Teresa Gamboa “La quiebrahuevo”,entre otros, ya fallecieron.
Deploramos no haber podido entrevistar a doña
Resfa Medina, residente en Medellín.
Esperamos que este
breve ensayo conduzca a investigaciones detalladas de estos hechos, que han
cambiado el curso de nuestra historia.
Paro Civico ,octubre de 1987
EN EL FONDO DE LA HISTORIA.
El hasta hace muy reconocido como “remanso de paz”, ha sido un tradicional “territorio en disputa” (Hurtado Lucumí: 1996). Su suelo fue el escenario de distintas confrontaciones simbólicas, políticas y militares. A la hora de la invasión europea por el golfo de Urabá, Encizo y sus secuaces, se encontraron con que se estaba desarrollando una confrontación bélica entre las naciones tule (“hijo del sol”) y embera.
Del fuerte de San
Sebastián de Urabá, desesperados con el curare que les causaba muchas bajas,
cruzaron el golfo en busca de una tierra que al decir de Balboa, los nativos no
usaban el temido veneno. El vasco con su carisma y buen trato a sus
connacionales, desplazó al autorizado Bachiller Encizo. Desafiando su
autoridad, provocó la que al parecer fue la primera elección popular de
Alcaldes en Colombia. Contienda en la que resultó amplio ganador y a
continuación envió de regreso a la Hispaniola, al Bachiller a quien se tragó el
mar de los Caribes. Previamente habían vencido en desigual contienda a los tules
y de la lengua kueva. Estos lucharon defendiendo su territorio con
flecha de huesos de pescado, de chonta y macanas. Los invasores llevaron
fusiles, pólvora, espadas, caballos y los tenebrosos perros caníbales.
La población
fundada sobre la original Darién, Vasco Núñez, la rebautizó con el nombre de la
patrona católica de su pueblo “Santa María De La Antigua”. Creció tanto la
colonia que la corona española replicó, sus instituciones públicas y privadas,
como su modelo arquitectónico. Para administrarla el Rey envió a un cortesano,
el judío converso, “marrano” en el lenguaje de la época, Pedro Arias Dávila
(“Pedrarias”), desplazando al Alcalde no autorizado por la corona.
Se presentó una
disputa entre Pedrarias y Vasco Núñez, la cual culminó con el ahorcamiento del
último, refriegas entre peninsulares que el historiador afrochocoano Daniel
Valois Arce (1986)
caracterizó, como una prolongación de la secular guerra entre judíos y árabes,
pues Arias Dávila era judeoconverso y Balboa, de ancestría mozárabe. La ciudad
fue abandonada por el gobernador quien se trasladó a Acla (Panamá).
Encabezada por el conquistador tardío Melchor
Velásquez Valdenebro y con la fuerte presencia de africanos y afrocriollos, se
inicia un proceso colonizador originado en el Valle del Cauca en 1575. Con
estos empieza una lucha huidas, cimarronismo activo y pasivo, que solo “tendría
fin”, con la aplicación de la ley de la abolición jurídica de la esclavización,
el primero de enero de 1852.
Poco exitosas
fueron las incursiones de los ibéricos tratando de conquistar al Chocó. Los
indígenas con su heroica resistencia y
la naturaleza, con su espectacular régimen de lluvias, dieron al traste con los
proyectos de la corona. La colonización en forma tuvo que esperar hasta fines
del siglo XVII, con la aparición de la segunda frontera del oro.
CIMARRONES Y CIMARRONISMOS.
El africano en su continente opuso férrea resistencia a quienes iban a capturarle y luego de su secuestro lo vendían como esclavizado en las Américas, sujeción de por vida. Sujeto degradado de persona en “animal parlante”, “carente de alma”; transformado en mercancía que se podía vender, hipotecar, donar, alquilar, heredar, etc. Con su sangre sudor y lagrimas, como diría Winston Churchill, construyó la riqueza, de la que fue excluido, de
este continente y el acumulado de su labor creó las condiciones para el surgimiento de la sociedad capitalista (Karl Marx).
Luego de ser
capturado y almacenado en barracones, los africanos desplegaron múltiples
estrategias buscando recuperar la libertad o tener una muerte digna. De esta
manera se tomaron barcos, dominando a la tripulación llegando puerto, como el
“My Flower”, otros se tomaron islas caribeñas y se mezclaron con los nativos,
caso de los garífunas o “Caribes negros”. Otros sin conocimientos de las
rutas náuticas, perecieron en el llamado “pasaje o travesía intermedia”, del
viaje triangular.
Las esclavizadas
preferían abortar a bordo, matar sus hijos, arrojarse a la inmensidad del
océano Atlántico par alimentar a las cortes de tiburones que perseguían las pestilenciales embarcaciones.
Hasta teologías como las bantúes fueron
objetos de profundas transformaciones: el suicidio, dejó de ser algo vergonzoso
para los deudos y símbolo de cobardía para el suicida. Se interpretó como un
retorno a la tierra de los ancestros, en la que resucitaría y recuperaría los
títulos y honores antes de ser capturados. La consigna era: muerto antes que
esclavizado.
Para la lógica de
los eclavizadoristas un africano o afrocriollo que abandonase la sujeción y se
internara en los montes, ciénagas, montañas, etc, era como el animal que de
domesticado retornaba al salvajismo y para graficarlo tomaron un vocablo tahino
“Cimarrón”. Voz que en su lengua original traduce: “Flecha salida del
arco”, para significar que el arquero no tiene control sobre ella. Metáfora
para significar el máximo grado de libertad (Pereachalá Alumá: 2002).
El fenómeno del
cimarronismo activo se presentó en todo el continente americano y se dieron
fugas triunfantes frente a todas la instituciones públicas, privadas y/o religiosas.
Las más famosas rebeliones cimarronas fueron: La revolución haitiana, la cual
se constituyó en un Estado, el primero libre en
este lado del Atlántico. La república de Palmares, en el Brasil,
defendida hasta el momento de su asesinato por Valeu Zumbí; Los
territorios de los saramakas, en las guayanas, conocidos en la jerga
científica como “brush negroes”. Los maroons de la blues mountains de
Jamaica.
Colombia también
fue teatro de estas luchas. Muy temprano la recién “fundada” Santa Marta, en 1526,
fue quemada por cimarrones procedentes de Dibuya (Guajira), que
recorrieron más de cien kilómetros para expulsar a los españoles. En el
Pacífico surgió el palenque de “El
Castigo”, en los Andes existieron el Síquima, en las goteras de Bogotá,
el del Otún en Pereira. En los llanos orientales estuvo el de Maní
(Casanáre). No quedó un espacio del territorio colombiano, donde los africanos
no lucharan por su libertad.
CIMARRONISMO ACTIVO EN EL
CHOCÓ.
Cuando Balboa y
sus gentes se preparaban para “descubrir” el océano Pacífico, se encontró con
un grupo de africanos que tenía confrontaciones armadas con unos indígenas y
eran aliados con otros. Los lideraba Quarequá, quien le narró a Zamudio,
el escribano oficial, que venían del otro lado del mar, habiendo naufragado se
habían instalado en esas tierras. De esta manera queda probada, la presencia
africana precolombina. Estos africanos, fueron los prolegómenos del movimiento
cimarrón.
En 1670 se
registra la primer revuelta de esclavizados en el Chocó. “En el Chocó, la
rebelión más importante se realizó en Bebará en 1670, cuando un esclavo
de nombre “Mandinga” dirigió un levante contra 25 españoles que había en
la población, obligándolos a huir a Antioquia. Este esclavo y sus compañeros de
rebelión explotaron la mina, para su provecho personal, por algún tiempo,
después de lo cual, la mina fue rescatada y recibieron castigo.
En Neguá,
en 1688, ocurrió otra rebelión de negros, que prácticamente en vez de revuelta
fue un paro, una protesta en busca de mejor trato y superior alimentación.
Prácticamente este fue - si así se le pudiera llamar- el primer paro laboral
realizado en el Chocó” (Cuesta Moreno: 1986: 36).
“1688.Se
sublevan los mineros de Neguá”. Los esclavizados mineros del gobernador
Juan Buesso y Valdés, los de Licenciado Miguel Benítez de la Serna y de Fabián
Ramírez, fueron tan rudamente reprimido que solamente sobrevivieron dieciocho
(18). Ellos se alzaron por los malos
tratos físicos, jornadas extenuantes y poco alimento. (Velásquez Murillo:
2000:72).
Tadó 1728.
Liderados por un angloparlante llamado Barúle, quien deseaba levantar 4.000
esclavizados bajo la consigna: “Matar blanco bueno es, luego el Chocó debe
morir” se proclamo Rey, eligiendo una
corte encabezada por los hermanos Antonio y Mateo mina, secundados por Marco
Chalá, se tomaron la ciudad declarándola palenque. Mataron a todos los
españoles excepto a dos curas, a los que les permitieron huir. Estos llegaron a
Buga donde el Teniente de Gobernador Julián Tres Palacios y Mier, con su
ejercito debeló la rebelión dándoles un tremendo escarmiento. Los cuatro
cabecillas fueron amputados vivos de sus manos y ellas echadas a freír. Luego
los empalaron, finalmente, les decapitaron y sus manos y cabezas, fueron
puestas en escarpias en las entradas de la ciudad como lección inolvidable. (Velásquez Murillo: 2000. Pereachalá Alumá: 1986; Perea, Fabio, S.F;
Colmenares: 1972).
1817 Palenque del Zapote.
En la bocas del Atrato, esta célula libertaria se batió con la flota de Julián
Bayer, jefe de la reconquista en el Chocó y veterano de Trafalgar. Este debió
pactar el reconocimiento de la libertad de los cimarrones y la propiedad de sus
territorios. (Velásquez Murillo: 1965; Pereachalá Alumá: 1986).
1821 Miguel
Escudero. Este patriota afroperuano, llamó a la toma del poder contra los
patriotas mulatos, en el momento que el ejercito chocoano presentaba las armas
del triunfo definitivo frente al ejercito invasor. El líder militar de los
mulatos, Nicomedes Conto, sin mediar juicio lo fusiló delante de la tropa.
(Velásquez Murillo: 1960; Pereachalá Alumá: 1986).
CIMARRONISMO PASIVO EN EL CHOCÓ.
RESISTENCIA
PASIVA. No recibir el salario llevaba a incumplir los deberes encomendados, a dejar correr el
tiempo, a ver pasar las horas y las nubes. A la necesidad de agua para el
laboreo se respondía con los estanques abiertos; a la obligación de cuidar los
champanes y canoas, se propiciaba la
manera de hacerlos perecer en los vórtices; al cuidado de los colinales, se
maltrataban las semillas: el mismo maíz se perdía en las corrientes en
hundimientos inesperados”. ( Velásquez Murillo: 2000: 64).
Demorando las
actividades laborales, dañando los instrumentos de trabajo, simulando
enfermedades, saboteando la producción, acusando a los amos de malos tratos,
para obtener cambio de amo, escondiendo la existencia de los metales, fueron
algunas de las estrategias utilizadas para resistir pasivamente el peso de la
esclavización.
Personajes más
preparados educativamente, como Agustina en Tadó 1728, adelantaron acciones
legales para obtener su libertad. Esta cimarrona jurídica, acusó a su amo de
violarla, maltratarla, dejarla en embarazo y
beneficiarse de sus cultivos de maíz y plátano. Obviamente, no le
concedieron la libertad, pero el amo tuvo que pagarle los frutos de la tierra,
como también las costas del proceso. El mulatico quedó bastardo, sin apellido
paterno.
El movimiento
cívico-militar más importante del siglo XIX, fue la guerra de independencia,
donde liderados por los mulatos esclavizadoristas, los afrocriollos y sus
dirigentes, lograron la separación del poder colonial español, sin la
participación del ejercito bolivariano. Cuando éste hizo su aparición en
nuestro territorio, ya los peninsulares habían sido expulsados. Fueron los
últimos en ser vencidos durante la reconquista y los primeros en alcanzar la
victoria final. (Velásquez Murillo: 1986).
La forma
privilegiada por los criollos afrochocoanos, fue la compra de la libertad, proceso conocido como manumisión.
Queda pues claro
que el pueblo chocoano, siempre ha luchado contra la opresión.
MOVIMIENTOS CÍVICOS CHOCOANOS EN EL SIGLO XX.
A las élites
andinas el Chocó como jurisdicción, como territorio autónomo, siempre les ha
sido incomodo. Por ello hemos dependido de Cartagena, de Santo Domingo, de
Popayán, de Bogotá y hasta ecuatorianos fuimos en 1831 y1832. Lo que con
acierto Don Rogerio Velásquez Murillo (1986), llamó el vaivén administrativo.
En pleno siglo XXI se configura lo anhelado por la crema social de Cali y
Medellín, han anhelado, la desmembración del Chocó. Esta la han conseguido
mediante un proceso lento y sibilino iniciado desde 1966, con la aparición de
los institutos descentralizados. A través de ellos, el Chocó es administrado
desde Barranquilla, Medellín, Cali y el agobiante centralismo bogotano.
Adelante todas las instituciones fueron localizadas preferentemente en
Medellín, y en menor medida en Cali. Con la nueva constitución política de
1991, esta previsto el debilitamiento de los departamentos y el surgimiento de
las regiones, conformadas por entidades territoriales vecinas en los mapas,
pero que no consulta las culturas, las
historias y los deseos de las gentes que las habitan. De esa manera, la creme
paisa impulsa una región conformada por
Antioquia, Caldas, Risaralda y el Quindío, al cual le pegan el Chocó.
Naturalmente la capital sería Medellín, sede también de la asamblea provincial.
El llamado antiguo
Caldas y un gran sector de Antioquia, constituyen una de las naciones de
Colombia, el mundo paisa. Pero el Urabá, el Magdalena Medio, el norte y
nordeste antioqueño, conjuntamente con el Atrato, antioqueño y chocoano, forman
parte del gran Caribe colombiano. Se trata de culturas disímiles, de historias
diferenciadas, al igual que sus cosmovisiones, etnicidades y psicologías
sociales. Tanto interés antioqueño, responde a su plan de la llamada “Mejor
esquina”. Proyecto con el cual quieren tomarse nuestros territorios para
desarrollar macroproyectos del capital internacional, como las hidroeléctricas,
canal interoceánico, la supercarretera panamericana, el monocultivo de la palma
aceitera. Como es evidente, lo que menos importa en ese proyecto es el hombre.
O como sabiamente dijera el intelectual afrochocoano Carlos Arturo Caicedo
Licona “los negros. Un problema más” (1980), en su vital obra “El Chocó por
Dentro”.
Bajo distintos
ardides la burguesía antioqueña ha despojado al Chocó de grandes territorios
como son: todo el Darién oriental, más conocido como Urabá; se bajaron de la
montaña y cayeron al Atrato medio. Caldas, hoy en día Risaralda, se apropió de
Arrayanal, actualmente Pueblo Rico. La vallecaucana, se apoderó del norte del
Valle del Cauca moderno, incluido Cartago, Roncesvalle, Argelia, limonar, etc.
Apoyados en la dictadura del General Reyes, en los albores de este siglo.
Desde tiempos
coloniales, al Chocó bajo se lo habían dividido vallecaucanos, caucanos y
nariñenses, reemplazando los nombres que le había dado la metrópoli del Alto y
Bajo Chocó, siguiendo la orientación de la corriente de Humboldt.
Esta rápida
retrospectiva de la historia chocoana, debe mostrar también que el pueblo
chocoano y su dirigencia han resistido, hasta donde sus fuerzas se lo han
permitido. Sitial especial merece el Gobernador de Quibdó, Guillermo Octavio
Hurtado, que enfrentó a las élites vecinas y logró recuperar San José del
Palmar y Carmen del Atrato. Desafortunadamente, este chocoanista nativo de
Novita, está virtualmente olvidado en la modernidad, al igual que su obra
etnográfica, con respecto a los indígenas wounan (“noanamáes”), y su valioso informe
del gobernador de Quibdó de 1907.
Comentarios
Publicar un comentario