REFLEXIONES SOBRE EL MOVIMIENTO NEGRO Por: Antonio María Córdona Antropólogo U.N. Quibdó 2005

 

        “El actual Movimiento Negro,

                   es un palo que vibra intensamente

          para cualquier lado, lo más prudente

                                      es apartarse, por que nos puede golpear”.

                               Carlos Arturo Caicedo Licona

(Escritor chocoano)

 

INTRODUCCIÓN

 

La verdad siempre nos duele,

pero más debe dolernos

                                                sostener una horrible mentira”

(El autor)

 

Dada la complejidad de los actuales procesos sociales de la sociedad colombiana, en los cuales están inmersas las comunidades y las organizaciones negras, estas afrontan la necesidad de de definiciones sobre problemas cruciales para la supervivencia étnica y cultura como el Territorio, la Identidad Cultural, el Desarrollo Económico y la Conservación de los Recurso Naturales, así como el Fortalecimiento de las Organizaciones de Base de las comunidades urbanas y rurales.

 

La superlativa valoración de la negritudes, hace olvidar a propios y extraños;que hay necesidad de reflexionar sobre estos problemas, buscando encauzar el accionar social hacia derroteros que no pierdan la rigurosa crítica de la realidad y se afrente la seria autocrítica al accionar social y político, para pensar el proceso étnico hacia futuro  por un hombre mejor.

 

Estas notas, sólo pretenden que las mentes lúcidas y abiertas se miren interiormente, y tomen estas reflexiones en su justa medida, buscando siempre el desarrollo positivo hacia una meta común, el desarrollo cualitativo del movimiento negro. Es esto a lo que aspira esta reflexión a pesar de su dureza crítica.

 

 

PROCESO DE MESTIZAJE Y UNIDAD CULTURAL Y ÉTNICA

 

Las actuales comunidades Afrochocoanas, definidas como tal, por su particularidad histórica y social, por haberse adaptado en un reciente proceso[1] a la región del Chocó y haber producido una particularidad cultural propia; conformando un pueblo de origen mestizo que hoy se comporta culturalmente como una etnia.

 

En los Territorios Africanos hubo intercambio sexual entre los pueblos negros, también desde su llegada al continente Americano los grupos africanos vivieron un largo proceso de mestizaje, de forma endógena y exógena.

 

Por un lado, las diferente etnias africanas, Yoruba, Yolófos, Araráes, Mandingas, Carabalíes, Congos (entre los más notorios) y otros grupos de la gran familia bantú en general llegados a América, se mezclaron entre sí; por otro lado, estos grupos y sus descendientes también se mezclaron con el Blanco Español, con el Indio Americano y en menor medida, con Franceses, Ingleses, Holandeses, Sirios, Árabe, Libaneses y otras nacionalidades europeas y del Medio Oriente, llegadas a América, a Colombia en general y al Chocó en particular en diferentes épocas del tiempo.

 

Este proceso de cruce de razas  y etnias dio origen al actual negro mestizo del Chocó, y de Colombia en general.

Sin embargo, a pesar del mestizaje, el ancestro Africano predominó y se transformo en la nueva adaptación a la selva húmeda tropical del Chocó Biogeográfico, y es lo que ha dado el nuevo vocablo de Afrochocoanos. Su diferencia fundamental  con los afrocolombianos y afroamericanos en general, está determinada por el proceso histórico particular vivido, que le permitió una dimensión cultural y étnica propia. El Negro en América, en Colombia y en el Chocó en particular asimiló también elementos culturales de los amerindios y del blanco español y de las otras culturas mencionadas, produciéndose en él  un sincretismo cultural, que es un nuevo producto histórico y cultural. El negro americano no es africano, ni indio ni español, es una nueva historia sobre América. Por lo que tiene derecho, a pesar de su mestizaje histórico, a expresar y reivindicar una particularidad étnica y cultural propia.

 

 

 

IDENTIDAD CULTURAL

 

El pasado aún nos oprime,

 pero debemoscambiar  la vieja  actitud

 de pasividad y servidumbre,

por un grito cimarrón

 de etnia y libertad”

(El autor)

 

Consideramos que el actual negro Afrochocoano es un mestizo racial y étnico, con particulares culturales propias, y que a pesar de su sincretismo cultural, tiene elementos singulares que lo hacen diferente al mestizo colombiano en general.

Su relación con la tierra y la naturaleza en las comunidades rurales. Su inmensa riqueza cultural expresa en, su concepción sobre la muerte, la música y danza, sus prácticas bromatológicas, sus sistemas productivos ancestrales, etc. etc., son muy propios. Estos elementos cada día están  más permeabilizados por la cultura nacional, produciendo profundas rupturas al interior de la cultura negra de ancestro africano.

Es necesario diferenciar los habitantes de las veredas, con algunos rasgos fuertes de etnia y cultura propia,  con los de las ciudades y los grupos humanos de poblados mayores donde el acercamiento a  la sociedad nacional es más fuerte y permanente, y por lo tanto, ha deteriorado lentamente y con mayor vigor los elementos culturales identificadores de  etnia. Así, encontramos negros en las ciudades que no se sienten parte de la etnia, y consideran las reivindicaciones de sus hermanos una aptitud “primitiva”. No es raro encontrar muchos negros opositores a la ley 70/93 que reconoce a las minorías negras como comunidades diferentes al resto de los colombianos. Para ellos, esta ley que permite reafirmar el territorio y la identidad cultural negra, es un retroceso histórico hacia el primitivismo, por que le quita al negro la posibilidad capitalista de la propiedad privada individual sobre la tierra con esa calentura de los “territorios colectivos”. Pero si nos trasladamos a poblados menores y veredas campesinas, aunque no haya un profundo sentido de identidad  en la conciencia colectiva, la práctica de vida cotidiana los sitúa en un alto carácter étnico propio; esto se expresa en la economía tradicional; rotación de tierras y cultivos según las estaciones climáticas, la combinación estacional de las diferentes actividades productivas, minería, pesca, caza, madera, recolección de productos del bosque y agricultura en las diferentes unidades de paisajes y ecosistemas.

A nivel de la cultura material estas diferencias se expresan en la construcción de las viviendas, en los instrumento de trabajo, y en las artes  y oficios en general.

A nivel social, simbólico y de la ideología, esa diferencia se expresa en los rito fúnebres, las practicas bromatológicas, las relaciones sociales familiares mediatizadas por el parentesco de la gran familia extensa, la solidaridad grupal y familiar y el uso común de los espacios colectivos donde se reproduce la vida social y económica; también esa diferencia se expresa claramente en los bailes, las danzas, la rondas, los cantos, los juegos infantiles y las fiestas patronales. Todo esto nos está indicado claramente la particularidad de la etnia y la cultura negra del Chocó.

 

Pero a pesar de esa reafirmación de lo propio desde el inconciente colectivo, los problemas a este nivel se sitúan en dos dimensiones:

A nivel interno; falta sentido de pertenencia.

A nivel externo; las desiguales relaciones culturales negro-sociedad nacional, hacen que el negro común aspire a “blanquearse”².

 

Primero: a pesar que en la práctica cotidiana las comunidades tradicionales se expresan como una etnia, no existe a nivel mental colectivo (de conciencia interior grupal), un amplio y fuerte sentido de pertenencia étnica. Esto se debe al peso ideológico que desde la colonia y la esclavitud, afianzó el colonizador a través del proceso de evangelización religiosa católica infundiéndole al negro, que  su condición social se debía a un designio de Dios, y castrándolo ideológicamente para que no se sublevara contra la injusticia social del Amo, y mucho menos, reafirmar su identidad étnica y cultural. Esta falta de sentido de pertenencia se ha convertido en una barrera ideológica para los nuevos procesos sociales de identidad que se respira entre algunos líderes, intelectuales y organizaciones de base en el Chocó.

 

Segundo: desde el punto de vista de las relaciones culturales, el propio negro subestima su cultura por el peso del proceso ideológico dominante; aspira a reflejarse en la sociedad nacional, o sea en el blanco, en la cultura del blanco, lo que, se convierte también en una barrera ideológica  a la reafirmación como etnia, debilitando más su sentido de pertenencia.

 

La alternativa a este problema de identidad, está en el fortalecimiento de los procesos sociales organizacionales, el resaltar y revalorar el sentido historicocultural de identidad, libertad, y reapropiación de los valores propios afroamericanos y afrochocoanos en particular.

 

 

TERRITORIALIDAD

 

A pesar de que las comunidades negras entre si, han compartido un territorio común, en vivienda, navegación, caminos terrestres, intercambio, comercio, caza, pesca y extracción de recursos del bosque, no se puede decir que exista un arraigado y tradicional sentido de territorialidad étnica, como en las comunidades indígenas por ejemplo. Esto no existe por el proceso de desarraigo que vivieron  los negros de sus tierras ancestrales en África. Así vemos una gran diferencia entre el indio y el negro con respecto a la relación con la naturaleza y con la tierra en particular.

Para el indio, la tierra, la selva, es la madre; para el negro fue la posibilidad de un refugio, un hogar nuevo, digamos que una madre adoptiva, sustituta.

 

Por esto cuando la ley 70/93 da a las comunidades negras la posibilidad de constituir legalmente un Territorio Colectivo; para muchas comunidades, esto no tiene un peso específico. Si bien en el Incora existen miles de solicitudes de constitución de territorios colectivos, esto se debe más a la influencia de las organizaciones, que a una decisión consciente fruto de consensos internos de las comunidades.

El problema se ve más claro en las zonas de influencias de las carreteras o en las zonas de fronteras departamentales, (Valle, Risaralda, Antioquia). En estas fronteras cualquier colono puede entrar y establecerse en el bosque, montar al poco tiempo el consabido pasto y ganado y ejercer abiertamente el comercio de la madera, sin que en algún momento haya habido de parte de alguna comunidad un pronunciamiento colectivo, o se haya generado acción alguna, para impedirlo. El negro tiene un arraigado concepto de propiedad privada individual o familiar, pero no comunitario o colectivo. Son las organizaciones políticas las que tratan de infundirlo.

Los indígenas por su parte han llevado la iniciativa a este nivel, por que en ellos como cultura y etnia si hay un claro concepto de territorio ancestral colectivo y también de ocupación individual o familiar a su interior.

Muchas comunidades negras actualmente han entrado en los procesos de discusión y definición de territorios colectivos; y el argumento está basado en que hay una utilidad común de los recursos del bosque. Pero más atrás de todo esto, está el interés desmedido por la utilización capitalista de los recursos naturales, especialmente la madera.

 

Basta con un ejemplo: CODECHOCÓ, la Cooperación regional ambiental del Choco, limitó los permisos maderables, hasta tanto no existan lo consejos comunitarios de la ley 70, varias comunidades con intereses desaforados en este recurso, inmediatamente,  conformaron el “consejo comunitario” lo que no había logrado el trabajo paciente de las organizaciones campesinas del Chocó.

 

Al interior de la comunidades y las organizaciones políticas no se discute cual es el papel político y social de estas instancias populares, sino, si pueden obtener o no permiso para seguir destruyendo el bosque.

El interés desmedido por los recursos naturales y mineros, ha llevado a muchos líderes, a querer desconocer los derechos de los indígenas, sobre sus resguardos y atizar la llama del odio y la contienda entre comunidades generalmente pacíficas, actitud altamente peligrosa y nociva, que ha recrudecido los conflictos interétnicos, vislumbrándose ya un panorama de sangre entre hermanos de la misma región, si no se toman los correctivos adecuados, como el dialogo fraterno y aspirar siempre a la resolución de conflictos interétnicos por vía pacífica.

 

 

ECONOMÍA TRADICIONAL-ECONOMÍA NACIONAL

 

Según las organizaciones y algunos intelectuales; uno de los rasgos étnicos importantes en las comunidades afrochocoanas, está en los elementos positivos que tienen las economías tradicionales ancestrales del Pacífico y del Chocó en particular; por un lado han brindado seguridad alimentaría a la población nativa, y por otro, no han afectado en alto grado a la naturaleza.

 

Los sistemas tradicionales de producción (STP) o economías adaptativas como algunos investigadores las han llamado, conservan elementos claves para el equilibrio de los ecosistemas del bosque húmedo tropical.

El sistema itinerante o de rotación de la tierra, que consiste en cultivar y luego trasladar el cultivo a otro lugar para dejar descansar la tierra, su carácter de economía de auto subsistencia fundamentalmente, la combinación de formas productivas, como caza, pesca, recolección silvestre, hacen que la presión por los recursos sea menor, y por tanto se conserve la naturaleza.

En la minería, el verter residuos sólidos a los ríos, y el uso del letal mercurio o azogue, que contamina aguas y vida, han sido prácticas negativas de pequeños y medianos mineros negros para la conservación de la selva del Chocó. Si existe algo de conservación en las zonas mineras y zonas bajas de humedales, esto se debe a la gran humedad de la región donde los procesos naturales de regeneración del bosque son muy rápidos en restaurar las heridas que hombre hace al medio, también porque por ejemplo: los humedales son zonas de difícil explotación. Así desde las alturas de un avión, vemos una gran capa vegetal, sobre las tierras del Chocó pero que por debajo, está carcomida en especies maderables, y en animales de agua, tierra y aire.

La poca presión demográfica en la vasta selva tropical es un elemento relevante, que ha permitido que esta depredación no sea mayor, más que las prácticas sostenibles negras.

Todo lo anterior nos muestra una clara dimensión de la influencia capitalista, al interior de las comunidades negras sobre todo a nivel ideológico.

Subsistemas como la recolección silvestre, las artesanías, han desaparecido casi totalmente del interior de muchas comunidades tradicionales, por fortalecer entre ellas las actividades que reportan dinero, madera y pesca por ejemplo.

Siendo realista, la creencia del “negro guardabosque” hay que desmitificarla. Si bien es cierto que en algunas comunidades, (generalmente las más apartadas  y tradicionales), se conservan elementos positivos en sus prácticas productivas, lo real es que estos sistemas productivos ancestrales están en crisis, cada día, la variedad de cultivos tienden más a ser reemplazados por el monocultivo del plátano, borojó, arroz, o yuca, como los más notorios.

La irracionalidad de la explotación de recursos como la madera, la caza y la pesca para comercialización, incluso la propia minería ejercida por chocoanos, han puesto en peligro la extinción  de estos recursos y ha contribuido notablemente al deterioro del medio ambiente, y por ende, de la vida.

Animales y maderas finas son escasas en territorio negros; muchos animales han desaparecidos, como tigres, panteras, leones, dantas, manatíes, sábalos, caimanes, babillas, osos congos, zainos, manaos y otros más de agua, tierra y aire, han muerto en manos de las comunidades negras; pues hace mucho tiempo pasaron de la producción para la auto subsistencia a niveles más altos de la economía de mercado. La tendencia actual es producir para el mercado, por tanto se hacen cada vez más dependientes de la sociedad nacional, se pesca para vender, se caza para vender les pieles, la carne o el ejemplar si se captura vivo, se tala la madera apara venderla, se cultiva el plátano, el borojó, la piña, para la venta, así se tenga ahora que comprar todo lo necesario para la alimentación, incluyendo productos que hacen unos 15 o 20 años producía la comunidad para su consumo.

Estos sistemas tradicionales son considerados por las propias comunidades, como sistemas de técnicas subdesarrolladas, que es necesario cambiar por tecnologías modernas. No se da una valoración ni ecológica, ni productiva ni cultural de su propia práctica de trabajo.

Los sistemas tradicionales son sinónimos de atraso y miseria para la gente, no ven que su seguridad alimentaría y ecológica ha dependido en gran medida de estas formas de trabajo.

 

Casi todos los chocoanos propugnan por el desarrollo clásico capitalista y destructor de la naturaleza por su carácter extractivista y de interés individual por encima de las colectividades y el bien común, a costa de sus propias practicas productivas que han sido altamente solidarias en su forma de trabajo, como el trabajo de mano cambiada, el pago en especies, el intercambio de productos directamente y otras formas asociativas y solidarias como la minga o la junta.

 

Se ha producido una dicotomía entre los ambientalistas, algunos intelectuales e instituciones que impulsan la conservación de la biodiversidad y las comunidades que propugnan por un reemplazo de tecnologías que crean dependencia del mercado, de la sociedad nacional, en detrimento de los recursos naturales y de la propia diversidad étnica de la región.

 

La causa de todo esto, es la concepción ideológica que se ha incrustado y oficializado en la cabeza de muchas comunidades  y de intelectuales que se identifican con este tipo de desarrollo.

Al movimiento negro no le queda otra alternativa que, o seguirle el juego a la sociedad mayoritaria, es decir, al capitalismo salvaje, cuya filosofía es el interés económico por encima del hombre y la naturaleza, o revalorar, fortalecer y mejorar sus saberes tradicionales en entorno a la vida, a la relación armónica con su entorno y con la propia producción; pues estos presupuestos son columnas centrales para la conservación y supervivencia étnica, y sobre todo, para la seguridad alimentaría de las poblaciones locales. Esto no implica, como muchos creen, que no se puede aspirar a un desarrollo diferente de modelos sostenibles. Hay que luchar por lo imposible.

 

 

PROCESOS SOCIALES Y ORGANIZATIVOS DE LAS COMUNIDADES

 

Los actuales conflictos sociales e ideológicos que viven las comunidades negras, tendrán salida según avance o detenga el movimiento social y político de las negritudes.

El Chocó y el Pacífico se han caracterizado por la sucesión de poderes entre élites económicas, desde tiempos coloniales hasta la actualidad; hayan sido estas blancas, negras o mestizas, que han actuado acorde a sus intereses políticos por encima de la gran mayoría de negros, indios y mestizos pobres. Estas contradicciones siguen vigentes vistas a la luz del fortalecimiento  del movimiento cívico y popular iniciado por las comunidades indígenas e irradiado a casi todas las comunidades negras del Chocó.

Las organizaciones negras aún son débiles y de poca cobertura social, y donde sus líderes no han logrado  superar los viejos vicios políticos aprendidos de las élites en el poder.

El ánimo de lucro personal; el protagonismo, el grupismo, el amiguismo, el sectarismo y la ciega lucha por el control y el poder, son males propios de estos procesos sociales orgatizativos que apenas empiezan a curtirse al fragor de la contienda. Males y deformaciones que muchos grupos, personas, líderes y organizaciones no han podido superar.

Siendo justo, a todos no se les puede medir con la misma vara, aunque minorías, hay líderes, asesores y personas en general ligadas al movimiento social que son honestas, trabajan por su gente y por sus ideales; personas que se sacrifican por el bienestar de los demás, relegan su comodidad personal y la de sus familias, dejan el sosiego y la vida hogareña por la intranquilidad, el estrés, el miedo y la zozobra que implica ser luchador popular. Arriesgan sus vidas y hasta su dignidad, pues como se ha cimentado en la mente común la idea de la corrupción generalizada, piensan que ellos también se están robando los dineros comunitarios; el trabajo social muchas veces es ingrato, pues las propias comunidades, que se mueven por necesidades de estomago, no valoran el sacrificio que hacen los luchadores populares, pero ellos persisten porque los cimienta y los mueve un ideal común libertario.

 

Si bien el movimiento negro reviste gran importancia en los momentos actuales, lo real es que a un faltan muchas cosas por corregir, por enderezar, y muchas acciones y procesos por depurar. Sin embargo, el auge del movimiento popular negro cada vez es mayor y más dinámico, lo que lo conlleva a estar destinado a ser en el futro un gran protagonista histórico de la reivindicaciones de su etnia. Pero el movimiento negro aún está muy lejos de ideales verdaderamente honestos y libertarios. Sólo el devenir histórico podrá determinar si realmente, las actuales organizaciones populares, serán capaces de transitar por el camino correcto, y concientemente   y asumir el reto que la historia le puso entre las manos.

 

 

RACISMO NEGRO

 

La discriminación racial ha sido una de la practicas sociales más abyectas de la condición humana, y debe ser condenable donde se haya dado y donde se de.

El racismo es una ideología, fachista que reivindica la supremacía de unos sobre otros, y siempre ha sido estimulada y ejercida por los que tienen el poder.

En Colombia existe una clara política discriminatoria, contra el negro, contra el indio y contra el pobre en general, herencia de la oscura noche de la esclavitud y la tragedia española. Un sutil racismo que es necesario atacar y condenar desde todo punto de vista. Pero en el Pacífico y en el  Chocó en particular, muchas personas de la etnia negra han tomado el mismo camino, e inadecuadamente oponen racismo contra racismo, cometiendo el mismo error histórico y por ende su actitud es denigrante y condenable. Los nuevos vientos de la reivindicación étnica ha sido para algunos la reafirmación del racismo negro, excluyente del blanco, del mestizo, del indio, actitud igual de reprochable y condenable que el racismo de cualquier color.

Esta tendencia que toma fuerza en las ciudades del Chocó, es una clara desviación ideológica del movimiento étnico.

Aunque el negro históricamente haya sido discriminado, no es aceptable, que se opte por la misma vía, pues los problemas de la sociedad no pueden seguir situándose en el color de la piel. Ser racista de cualquier índole, es situarse en el lindero más horroroso del alma y de la condición humana.

No se puede confundir el derecho étnico y cultural a ser diferente, con la exclusión y discriminación del otro.

 

 

ORFANDAD POLÍTICA DEL MOVIMIENTO NEGRO

 

Aunque existen algunos lideres claros en torno  a la necesidad de la reivindicación étnica y cultural, en términos generales el movimiento negro carece en estos momentos de claros principios políticos y étnicos que sirvan de derrotero al accionar del movimiento hacia metas políticas sociales y culturales propias.

La atomización del movimiento, desde Panamá hasta el Ecuador (Anden pacífico) es altamente notoria, y se ha convertido en un freno para la lucha política, reivindicativa y cultural de las comunidades negras del país.

 En la zona sur y media del Anden Pacífico, es más notoria esta orfandad, porque realmente el movimiento de las comunidades negras es muy pobre, ideológicamente y débil organizativamente.

En el departamento del Chocó hay un avance a nivel organizativo, pero sufre con mayor rigor, la atomización por el grupismo, el oportunismo de los cazadores de puestos y recompensas económicas de interés individual, y en general, tanto en organizaciones como en comunidades existe una extrema pobreza de criterios ideológicos y políticos propios. La mayoría de los Afrochocoanos, que pisan directamente la tierra del Chocó, están minados hasta la medula por la ideología dominante, donde el interés individual reina por encima del hombre, la colectividad y el bien común. Cada grupo se cree depositario de la verdad suprema, mesianismo excluyente de la acción concertada, de la alianza o la unidad con los demás.

 

La participación que están exigiendo los líderes negros, consiste en poder ocupar cargos en cuanta institución, comisión, e instancia se forme por allí,  y esto no está mal, lo que está mal es que no se mire más allá de ocupar o estar en un cargo o en una representatividad. Una reflexión política desde el punto de vista de la etnia afrocolombiana o afrochocoana en particular, sobre esa representatividad no se ha dado; el lema tácito es: “allí donde hay plata y burocracia, allí estamos”. Nunca se discuten planteamientos de fondo sobre la naturaleza de esta sociedad, sobre  el problema étnico y cultural, solo existe el afán desmedido a reemplazar la elites blancas, por elites negras, o la alternancia entre ellos mismos, sin que se produzcan, cuestionamientos, y por ende cambios sustanciales en los roles de poder; queremos el poder pero para seguir la discriminación entre hermanos, para seguir practicando la corrupción que nos enseñaron los políticos tradicionales. Los  aires del movimiento negro en nada difieren de las luchas reformistas pasadas, donde nuevas fuerzas reemplazan a otras, pero la sociedad sigue intacta en sus desbalance y en su desequilibrio, para las grandes mayorías no ha pasado nada. Hemos accedido al poder de la oligarquía criolla  y nuestros hermanos siguen en la miseria y en el olvido.

Parece no estar en la mira de los grupos negros definir una estrategia política, étnico-cultural propia, que permita tan siquiera la discusión a este nivel. Con dolor y pesar de ciudadano común vemos como los dirigentes negros han calcado fielmente la copia de actitud de las elites en el poder de los viejos partidos tradicionales.

Pero si bien es cierto que estas son las características comunes del movimiento negro, decíamos que existen personas, líderes, organizaciones que de una u otra forma han tenido el valor civil de buscar la ruptura de la dependencia  ideológica y política qué el Chocó ha tenido con viejas elites de poder, y avanzar a costa de sus propios intereses individuales por caminos diferentes.

Hombres y mujeres con mentalidades abiertas que se convierten en pilares de futuro del movimiento Afrocolombiano y Afreochocoano en particular. Están surgiendo estos hombres y estas mujeres, entre los que se cuentan, indios, negros y mestizos. Ellos han iniciado la búsqueda de un hombre mejor y una sociedad diferente.

Podemos entonces afirmar, que aunque en términos generales existe orfandad política e ideológica del movimiento negro, a nivel individual y de algunas organizaciones se gesta una ideología  de clara reivindicación  étnica y cultural, de tolerancia, que mira con malos ojos el mesianismo negro y que propugna por la igualdad de condiciones entre las etnias y los hombres. Esta ideología no es tan profusa  y notoria como para considerarla un  faro, pero  si es una llamita entre este mar de oscuridad.

 

Esta tendencia es importante por que no conforma un grupo en particular, pero si es una expresión  ideológica etnicocultural que esta dispersa en la vida general del pueblo del pacífico; está en hombres y mujeres que van desde las comunidades  campesinas, poblados, ciudades, hasta personas que ocupan cargos importantes en las instituciones y el gobierno. Ellos son la otra opción del movimiento negro, se nutren del ancestro Africano, de lo propio americano y quizás un día sean una opción  política e ideológica del movimiento negro y popular, y puede decirse que Afromérica está presente.

 

 


GRUPOS SOCIALES QUE EXPRESAN EL MOVIMIENTO NEGRO

 

El Movimiento Negro tiene varios niveles y grupos sociales de expresión:

Las organizaciones étnicas y populares: Las más cercanas a la reivindicaciones étnicas y culturales, pero en los actuales momentos su énfasis  está en cuestiones económicas, de estomago, debido a la gran crisis económica que vive la sociedad y ellos como grupos más vulnerables y desprotegidos. Son las más sectarias e intolerantes, razón por la que proliferan por cientos en el departamento, con muchos lideres torcidos a todo decir.

 

La consultiva departamental: Considerada la máxima expresión actual del Movimiento Negro, dirigida por intelectuales  llamados “Comisionados de alto nivel” cuya función se supone es ser la voz de las comunidades  negras y correo de transmisión y concertación entre  el gobierno nacional y las regiones.

Reformistas, con alta tendencia a la participación burocrática más que comunitaria, desean reemplazar las élites blancas por élites negras.

 

Políticos tradicionales, gobierno regional y burocracia oficial: En esencia, el sector más reaccionario y tradicionalista de las familias negras. Desde mitad del siglo XX han usufructuado el poder para bienes personales, intolerantes con los que no están en sus cubículos, cuyo fin es el poder para el dominio de las élites familiares, propugnan por el desarrollo clásico  y el crecimiento  económico capitalista, donde ellos sigan  usufructuando para acrecentar sus bienes adquiridos a costa de erario público por encima del bien colectivo. Alta expresión del racismo negro pero de ninguna opción política y libertaria para su pueblo.

 

La gran masa de: obreros, mineros, campesinos y pueblo en general: Masa amorfa, conformista, apática, que se mueve algunas veces por reivindicaciones netamente estomacales; sumidos en el letargo de la cotidianidad  y confrontados al diario vivir en la ley del rebusque y la supervivencia vital; una bomba de tiempo social con el detonador averiado que no creen ni en ellos mismos:

 

La esperanza imposible: intelectuales, jóvenes políticos, lideres, ecologistas, algunos profesores y estudiantes, personas del pueblo en general, no importa que trabajo realicen, que cargo ocupen, están más cerca de la condición universal del hombre; soldados solitarios, o en pequeños corpúsculo de afinidad luchan por un mundo mejor. Sin masa, sin pueblo, sin organización aglutinante de ningún grado, amantes de la belleza y de la vida; gente sensible, bonita, que muchas veces lloran en silencio su impotencia viendo sufrir a su pueblo ante los avatares del mundo y de la hijueputa vida. Voces solitarias de la libertad, libertarios de etnia, de cultura y de hombre sin condición como habitante de este planeta tierra. Las eternas minorías, la utopía irrealizable.

 

 Quibdó chocó, 1995

 

Versión revisada 2005.

 


[1] Reciente en términos de desarrollo humano universal.

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