LA PRECONSTITUYENTE Y LA INCORPORACIÓN DE NUEVOS ACTORES SOCIALES. Por :Rafael Perea chala Alumá
Producto de las luchas internas colombianas y de la presión internacional, la burguesía colombiana, en cabeza de Cesar Gaviria, accedió a realizar una nueva constitución política, frente a la obsoleta centenaria nunista. A tono con los tiempos modernos, se busco reconocer el protagonismo a las minorías étnicas, reconocer la diversidad cultural, la incorporación de nuevos elementos jurídicos (Tutela, acción de cumplimiento, acciones populares, etc,.) y de participación popular.
El movimiento social afrocolombiano que desde los anos sesenta, en adelante, estuvo en manos de intelectuales de la pequeña burguesía (Movimiento de Negritudes, de Valentín Moreno Salazar; Fundación para el Estudio de La Cultura Negra, de Amir Smith Córdoba, “Cimarrón” del Choco, de Carlos Arturo Caicedo Licona, “Cimarrón” de Pereira, etc), pasa a ser dirigido por organizaciones gremiales rurales y urbanas. De esta manera el movimiento social afrocolombiano gana en cantidad de actores, adquiere carne, y obliga la cualificacion de los mismos, que se ven abocados a incorporar en sus plataformas la lucha étnica. De este modo la organización de barrios populares (OBAPO), por ejemplo, pasa de ser la “organización de los mas pobres” a incluir a la cuestión étnica en sus tareas; al igual que la organización campesina integral del Atrato (ACIA), a sus lides campesinas le añade el componente étnico. En el Choco biogeografico, escenario principal de estos aconteceres, surgieron súbitamente liderazgos como consecuencia de la preconstituyente, procedentes de la izquierda tradicional, que nunca se planteo el problema étnico, uno de estos grupos se autodenomino “Proceso de Comunidades Negras” (P.C.N.), otros de carácter rural nacen al calor de la titulación colectiva de tierras y con ella aparecen numerosos Consejos Comunitarios.
Por su parte, el espacio creado por la ley setenta de 1993, donde se deben concertar acuerdos con el Estado, la “consultiva Nacional”, asumió el liderazgo del movimiento social afrocolombiano (M.S.A.), desde una perspectiva abiertamente proinstitucionalista, pese a que tácticamente fustigaban a los agentes institucionales, su objetivo era obtener prebendas clientelistas de claro corte de corrupción.
En el gobierno de Andrés Pastrana Arango, (1998-2002 ), el llamado P.C.N., cambia de estrategia según la cual el Estado era el enemigo, mudándose sin ningún rubor a las toldas institucionales sus mas reconocidos militantes. ¿Se torno el Estado en aliado?, curiosamente cuando posaban de “radicales” y expulsaban de sus filas a quienes osaban desempeñarse en un empleo oficial. ¿De este periodo, al hacer un balance de sus gestiones desde el Estado, los resultados son bastante precarios y toca preguntarse a cuando consultaron a la comunidad p-ara escalar las posiciones burocráticas que antes estigmatizaban? ¿Seria por aquello q ue “mejor nos va cuando al frente de la institución no esta un afrocolombiano”? Consigna utilizada para canibalizar a los “afrofuncionarios”.
El que la mas conocida dirigente del movimiento “Pueblo Negro Colombiano”, ex Obapo, se transformara, de la noche a la mañana, en un “personaje” de la Republica, a la cual la burguesa a través de la mass media, la publicitara en: Carátulas de sus revistas, programas radiales, televisivos exclusivos, el que el Instituto colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y la Red de Solidaridad Social, se pusieran al frente de su candidatura a la Cámara de Representantes y en general el gobierno del entonces presidente Gaviria, son poderosas razones para generar desconfianza entre quienes no militamos en tal grupo.
La “consultiva nacional”, o mejor nuestros representantes en dicho espacio de concertación Estado comunidades afrocolombianas, con una visión ruralista del M.S.A., jamás construyeron un visón globalizadora de la cuestión étnica. Los dirigentes se movieron al ritmo dictado por el Estado, cuyos gobiernos la convocaban si les urgía redactar algún articulo de la ley setenta del 93. Nunca se trato de crear una línea de autofinanciación, por ello en gobiernos, como el actual, donde lo étnico es indeseable, no ha podido reunirse. Otro factor perturbador lo origino el carácter cerrado de sus miembros, pues a los “no consultivos”, ni se les determinaba y a antiguos luchadores se les rechaza alegando que “no son del proceso”.
Hoy en día que el gobierno Uribe Vélez ( 2002-2006 ), suprimió la oferta institucional, el M.S.A., parece cianótico (carente de oxigeno), carente de audacia, autonomía, de propuestas, y sin democracia interna. Esta en síntesis coptado y asimilado por el Estado brujees, que lo manipula a su antojo, incapaz de defender sus conquistas y espacios institucionales.
Una pueril y artificial contradicción: Campo versus poblado, hizo tomar a los adalides rurales una postura mesiánica, con la cual rechazan a los citadinos y ante todo cuando son profesionales universitarios afrocolombianos. Ello nos conduce ver la fortaleza que creara la curia romana para con los intelectuales nativos, al extremo que un dirigente campesino llego a afirmar que ellos no necesitaban científicos, pues ellos mismos eran la ciencia.
En alguna oportunidad, durante los prolegómenos de la ley setenta del 93, una delegación de la Universidad Tecnológica del Choco, se sintió tan hostilizada en medio de una asamblea publica, que optaron por retirarse. ¿Será que, como la España colonial, el sector rural del M.S.A. no necesita de sabios?
La automarginalizacion, el repudio a lo no rural, la proclividad a los azores mestizos, el pro institucionalismo, el integracionismo, son solo puntas de un iceberg, que arrastra profundas taras del pasado colonial y todo el peso de la alienación, el endoracismo, la desconfianza en si mismos, que coartan cualquier alternativa autonomista, no integracionista, son, a nuestro parecer, nodos fundamentales de esta cuestión.
Las organizaciones politiqueras tradicionales tienen a su favor, una historia casi de un siglo resolviendo problemas asistencialitas, arribistas, de éxitos electorales y económicos personales. ¿Será ese el camino que van a transitar dichas organizaciones “étnicas”?.
De la mano del M.S.A., surgió una casta burocrática, que posee los mismos vicios de las camarillas politiqueras tradicionales. Lo novedoso en el M.S.A., es una suerte de farándula que puesto de moda: Lenguaje, indumentaria, modo de vida, música, oropel, etc., que hace mas chocante, a los ojos de los legos toda esta parafernalia, a la cual un investigador de movimientos sociales le bautizo: “Los ejecutivos de la identidad”.
Solo una profunda reflexión autocrítica, el estudio, a fondo, de la realidad social, podrá construir un nuevo y autentico discurso étnico, que nos saque del tonel, sin luz, lleno de filtraciones, que estamos atravesando y que ojalá tenga puerta de salida, que no sea ciego.
El M.S.A., poco o nada se parece a los cimarrones de ayer. Los “luchadores” integracionistas de hoy, se asemejan mas a los esclavizados domésticos y luego manumisos, que a los auténticos cimarrones.

Comentarios
Publicar un comentario